Wednesday, October 15, 2014

Perspectivas de Comercio Justo

Fair Trade o Comercio Justo Logo de la fundación de comercio justo En algún momento de mi vida ya me había cruzado con la idea de comercio justo, pero no le había prestado demasiada atención. El verano pasado en México, en el estado de Chiapas y gracias a la presencia de los Zapatistas el comercio justo volvió a resonar. Finalmente hace unos meses, alojando a dos amigas francesas en mi casa todo tomó otro sentido. Me pregunté cómo puede ser que viviendo en un país como Argentina, no fuera más común escuchar hablar y exigir consumir productos que provengan de comercio justo. La Fundación Fairtrade se encarga de certificar aquellos productos que cumplan condiciones particulares de respeto a los trabajadores y el medio ambiente. Lo que se propone es generar mejores salarios, mejores condiciones de trabajo, sustentabilidad en el largo plazo y evitar el comercio desigual que en general termina dañando a los comerciantes más pobres. De esta manera cuando uno compra un producto con el sello (que abre esta entrada), es posible saber que no estamos consumiendo el fruto de la explotación infantil y que el precio que estamos pagando fue, de alguna manera, determinado por el propio productor. Los productos tradicionales que tienen este certificado son el café, el cacao y el algodón. Estos tres tienen una gran presencia en los países más pobres y emplean a millones de personas alrededor del mundo (el café es la segunda industria más relevante del mundo, luego del petróleo). Garantizar mejores condiciones de trabajo para las personas vinculadas con ellos implica un cambio no menor. Con el tiempo muchísimos otros productos se fueron sumando a la lista; podemos encontrar por ejemplo artículos de oro o vino chileno. Lo que quiero que quede claro es que no todo el café, algodón, etc. que se consume fue producido bajo las condiciones de Fair Trade. Es más, me aventuraría a decir que sólo una pequeña parte lo es. Por eso es importante buscar la etiqueta en las cosas que consumamos, empezar a pedirle a la gente que nos vende que empiecen a conseguir esos productos. Quizás alguno se preocupa cuando compra atún de que no se maten a los delfines durante la pesca; ahora podemos preocuparnos también por la gente involucrada en el proceso productivo. Hace unos días fui a una Tienda de Café a comprarme una cafetera; obviamente me quisieron también vender algún café especial y les pregunté si era Café de Comercio justo. El encargado del local no supo responderme, de hecho no sabía lo que era. Me pasó lo mismo en Bonafide y Havanna. Starbucks en Europa ofrece productos Fair Trade, pero no se si en Argentina también (¿habrá algún consumidor de Starbucks que me pueda comentar?). Inclusive locales que se dedican exclusivamente a la venta de café no hacen mención del comercio justo. Y aquí viene la observación más grande de esta reflexión: a pesar de estar buscándolo por las últimas semanas, jamás encontré un producto Fair Trade en Buenos Aires; ya sea entre los chocolates importados o los cafés (asumí que eran los más típicos para encontrar el sellito, pero en general no crucé ninguno.) El Fair Trade no es sólo una cuestión de lujo que se pueden dar en el primer mundo; es una cuestión de derechos. Algunos vinos argentinos dicen que están comprometidos con el medio ambiente y la comunidad, pero si no hay una auditoria al respecto, ¿cómo puedo creerles? o ¿cómo puedo saber qué significa "estar comprometido"? Por el otro lado, veo que hay algunos vinos chilenos que sí pertenecen al Fair Trade. Está bien; los vinos no son un producto que se caracterice por bajos salarios y explotación pero si es un producto insignia (como podría ser la carne o las oleaginosas) hasta por una cuestión de márketing uno supondría que les convendría formar parte. Así que me pregunto si no seré muy ingenuo con el tema de la no-explotación en la producción de vinos, o si es que simplemente el desinterés es tan grande. Pensar en el comercio justo como lo planteé recién es sólo el principio del ovillo. Los productos Apple se manufacturan en Asia con gente modernamente esclavizada; las zapatillas o la ropa en general (recordar el caso del incendio en un taller textil en Buenos Aires) muchas veces no son la excepción. Es una realidad muy cercana (no son sólo niños en Tailandia, son los propios trabajadores de la zafra de azúcar en el noroeste argentino) y que está en nuestras manos exigir y ser generadores de un cambio. De todas maneras, si alguien puede aportar algún dato (un comercio que venda productos de comercio justo, por ejemplo) se lo voy a agradecer y sin dudas voy a difundir ya que es una iniciativa que me parece vale la pena. Historia elcomerciojusto.com home Comercio Justo 19/03/09 Por admin El actual modelo de comercio internacional tiene una larga historia: ya estaba vigente en tiempos de las colonias y regía las relaciones entre éstas y las metrópolis. El Comercio Justo nació para compensar los desajustes sociales provocados por una globalización económica liberal, pero, en su evolución, se revela hoy día como una verdadera alternativa de orden económico y social, capaz de rescatar al Comercio de la injusticia y reorientar la estructura y valores de la economía internacional. - - historia del comercio justo - el comercio justo su historica - el comercio y su historia - historia del comercio justo - - Comercio Justo ha existido desde los años cincuenta. Empezó como una sociedad entre un grupo de importadores sin ánimo de lucro, unos cuantos minoristas del hemisferio norte y un grupo de pequeños productores de países en vía de desarrollo. Muchos de estos productores estaban luchando contra los bajos precios del mercado y la alta dependencia de intermediarios. En el Comercio Justo encontraron una oportunidad de proteger la fuente de su sustento, evitar intermediarios y obtener un acceso más directo a los mercados del norte. Con el paso de los años, cada vez más Organizaciones de Comercio Alternativo o ATOs (Alternative Trade Organizations) se fueron creando en diferentes países, habitualmente en estrecha relación con grupos de voluntarios y Tiendas de Comercio Justo o Tiendas Solidarias (Worldshops). Esta red de ATOs y tiendas solidarias desempeñó un papel definitivo en el desarrollo de lo que hoy conocemos como Comercio Justo. En 1964, comienza el sistema de Comercio Justo, FT, con la conferencia de la UNCTAD: Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Allí, algunos grupos plantearon suplantar la ayuda económica hacia los países pobres por un régimen de apertura comercial de los mercados de alto poder adquisitivo. Solo unos pocos grupos de habitantes de los países desarrollados promovieron la creación de tiendas "UNCTAD", que comercializarían productos del llamado Tercer Mundo en Europa, evitando las barreras arancelarias de entrada. A partir de ese momento, se inició una cadena de tiendas "Solidarias", en Holanda y luego Alemania, Suiza, Austria, Francia, Suecia, Gran Bretaña y Bélgica. En 1967, además, la organización católica SOS Wereldhandel, de los Países Bajos, comenzó a importar productos artesanales desde países subdesarrollados, con un sistema de ventas por catálogo. La formación de la red de tiendas Solidarias le otorgó a la SOS Wereldhandel un canal de comercialización estable. Las tiendas Solidarias gozaron de éxito de ventas, donde las sucursales se transformaron en organizaciones autónomas importando productos en forma directa. En 1973, entró en este sistema de comercio el primer producto alimentario importante: el café FT, producido por cooperativas guatemaltecas bajo la marca común "Indio Solidarity Coffee". El café FT constituye un hito importante, dando un gran impulso al crecimiento del sistema. En los años 1980, las transacciones y su frecuencia permitió que muchos productores encarasen la mejora de la calidad y el diseño de productos, apoyados en una red que les permitía ingresar a los mercados más importantes. La lista de productos involucrados creció con la incorporación de mezclas de café, té, miel, azúcar, cacao, nueces. Las artesanías crecieron en cantidad y calidad, con técnicas de marketing. En 1998 la ATO holandesa Solidaridad hizo un esfuerzo para expandir la distribución de productos Comercio Justo a grandes distribuidores y finalmente encontró una forma innovadora de aumentar las ventas sin poner en peligro la confianza del consumidor en los productos ni la filosofía de la organización. “Solidaridad” creó un sello que garantizaba que los productos cumplían ciertos estándares relacionados con condiciones laborales y ecológicas. Tal sello, que inicialmente fue sólo aplicado al café, se bautizó como Max Havelaar en honor a una novela del siglo XIX que cuenta la historia de la explotación de un grupo de caficultores javaneses por mercaderes colonos de Holanda. El concepto ganó popularidad y en cuestión de años surgieron iniciativas similares de sellos de garantía a lo largo de Europa y Norte América, tales como la Fundación Fairtrade, TransFair y Rattvisemarkt, con el fin de seguir los pasos de Max Havelaar y estimular las ventas de Comercio Justo. En un principio las diferentes organizaciones lanzaron sus campañas y marcas de certificación individuales, pues operaban de manera independiente. En 1997 estas organizaciones crearon Fairtrade Labelling Organizations Internacional o FLO (lo que en español se traduciría como Organizaciones Internacionales de Sello de Garantía de Comercio Justo) una organización cuya misión era definir los estándares del Sello de Garantía de Comercio Justo, apoyar, examinar y certificar productores en desventaja y armonizar el mensaje Fairtrade dentro del movimiento mismo. En 2002, FLO lanzó un nuevo Sello de Certificación Internacional de Comercio Justo FAIRTRADE (Internacional Fairtrade Certification Mark). Los objetivos del lanzamiento eran mejorar la visibilidad del sello en los estantes de los supermercados, transmitir una imagen dinámica y con miras hacia el futuro del Sello de Certificación Internacional de Comercio Justo FAIRTRADE, facilitar el comercio internacional y simplificar los procedimientos para los productores de fruta fresca. En 2006, hay organizaciones de comercio justo en Europa, Canadá, Estados Unidos, Japón; con ventas por más de 3.000 tiendas solidarias, por catálogos, por representantes, por grupos. También es considerable la participación en la red de las diferentes organizaciones religiosas. La aparición de los Sellos identificatorios ha dado un gran impulso al sistema. La primera marca de calidad Comercio Justo fue en Holanda en 1988. A partir de ese ejemplo, surgieron varias iniciativas de "Etiquetado Justo". En 1997, varias de ellas se organizaron formando la Fairtrade Labelling Organizations International (FLO - Organización Internacional de Etiquetado Justo). El miembro español de la FLO es la Asociación del Sello de Productos de Comercio Justo. Hoy en día, el proceso de armonización del Sello Internacional de Certificación de Comercio Justo FAIRTRADE todavía está en marcha. Todas las Iniciativas del Sello (Labelling Initiatives) han adoptado el nuevo Sello Internacional a excepción de Transfair USA, Transfair Canadá y Max Havelaar Suiza. En la actualidad, 20 Iniciativas del Sello de Comercio Justo FAIRTRADE son miembros de FLO Internacional. Y encontramos el Sello Internacional de Certificación de Comercio Justo FAIRTRADE en docenas de diferentes productos: café, té, arroz, bananos, mangos, cacao, algodón, azúcar, miel, jugos de fruta, nueces, fruta fresca, quinoa, hierbas y especias, vino y pelotas deportivas entre otros. Desde finales de los años 80 las empresas comerciales tradicionales (supermercados, etc.) se interesan cada vez más por las iniciativas del comercio justo y los productos se comercializan según las normas tradicionales. Con esta perspectiva, se han introducido sistemas de etiquetado de los productos con el fin de garantizar su autenticidad. Existen varias etiquetas de comercio justo («Fairtrade Mark», etc.), cada una de las cuales cuenta con un organismo de homologación que comprueba todas las etapas del proceso de producción para garantizar que el producto es conforme con los principios del comercio justo. Los organismos de homologación fijan también las condiciones que debe reunir un producto para poder ostentar la etiqueta de comercio justo. También existe una armonización a escala internacional. Todas las etiquetas están afiliadas al FLO (Fair Trade Labelling Organisations International) ( EN ), de quien depende la armonización en la UE e internacional. Los productores e importadores que han recibido el certificado de respeto de los criterios del comercio justo se inscriben en registros internacionales previstos para ello. Los programas de etiquetado de comercio justo se financian con los derechos de registro y los cánones que pagan, respectivamente, los importadores y los comerciantes y que, a su vez, están en función del volumen de negocios y las ventas. En España, de momento cuatro productos pueden llevar el Sello de Comercio Justo: el café, el azúcar, el cacao y el té. Estos cuatro productos están comercializados por 21 organizaciones españolas licenciatarias del Sello. Además, gracias a las ventas por correspondencia, los consumidores y las consumidoras españoles tienen acceso a otros productos con el Sello FAIRTRADE, como productos a base de algodón certificado. Siendo en el primer año de comercialización de productos con el Sello de Comercio Justo en España, todavía no existen estadísticas sobre las ventas en España. Sin embargo, se puede recordar que las ventas a nivel mundial de productos con el Sello de Comercio Justo no dejan de aumentar: En 2005, las ventas de productos con el Sello FAIRTRADE ascendieron a 1.100 millones de euros en el mundo, es decir un aumento de un 37 % respecto a 2004. En octubre de 2006 son 586 organizaciones de productoras y productores repartidos en 58 países del Sur que se ven beneficiados de la certificación FAIRTRADE. El sistema FLO, que deja a los productores y las productoras libres de elegir la inversión que quieren emprender con el sobreprecio del Comercio Justo, contribuye directamente al desarrollo de las poblaciones productoras del Sur. Proceso de certificación Este proceso lo realiza la Unidad Autónoma, FLO-Cert Ltd, organismo responsable de esta gestión, que tiene como objetivo promover y mejorar las condiciones socioeconómicas de los productores, mediante la oferta de productos certificados con los Estándares ISO para Organismos de Certificación (ISO 65). FLO-Cert financia sus actividades gracias a los importantes aportes que realizan las Iniciativas Nacionales, y además, en parte, a través de una cuota de certificación que pagan las organizaciones de productores y los comerciantes. Según FLO (2004), para empezar el proceso de certificación el productor debe definir, según los criterios de FLO Internacional, qué tipo de organización jurídica posee (asociaciones, cooperativas, empresas, contratistas, entre otras) tomando en cuenta las siguientes variables: 1. Número de miembros o trabajadores existentes en la organización y cómo participan en los procesos de toma de decisiones. 2. Posición en el mercado de sus productos: en caso de exportar, definir a dónde y cómo. 3. Tipo/variedad del producto, cantidad y calidad disponible para la exportación. 4. Certificación orgánica: si la producción, o parte de ella está certificada por un organismo certificador de producción orgánica. Tras la confrontación de dichos criterios, el paso siguiente es dirigirse por correo electrónico a FLO-Cert (certification@fairtrade.net), indicando el interés por certificar los productos e informando las características de la organización y productos, según las variables mencionadas. Si FLO considera que hay potencial en el mercado del Comercio Justo para el producto de la organización, enviará un cuestionario estándar y si la evaluación resulta positiva, llevará a cabo una primera visita de inspección. f_11.jpg (17466 bytes)La inspección incluye la supervisión de documentos, entrevistas con directivos y miembros, así como con trabajadores, y la realiza un Inspector de FLO, quien, con la información que recoge de estas actividades, verifica y evalúa el cumplimiento de la información diligenciada en el registro de productores. El informe de dicha inspección será tratado por el Comité de Certificación independiente, el cual también tomará la decisión de certificar o no a la organización; si el resultado es positivo, la certificación se formalizará con la firma del contrato entre la organización productora y FLO International. En dicho contrato se explicarán los derechos y obligaciones de ambas partes. FLO informará por escrito, a la organización productora, de la decisión de certificación. La certificación es válida por un cierto período de tiempo (renovable). Ana Isabel Otero Rance 06/12/2005 El comercio justo en México: una evaluación. Anexo 1 – Starbucks en México Starbucks abrió su primera tienda de café en México en 2002. Este evento provocó controversia, no solamente en México, sino también en los mismos Estados Unidos, como lo demostró la campaña de protesta organizada por Ronnie Cummins, director de la Organic Consumer Association. Starbucks presume su participación en proyectos de desarrollo de las comunidades de pequeños productores de café. Sin embargo, si bien esta cadena de café participa en el sistema de comercio justo, es blanco de críticas debido a la poca cantidad de café justo que compra. Otro miembro de la Organic Consumer Association, Chris Treter, acusa a Starbucks de hacer lo que se llama Greenwashing1. Es decir, promover una imagen ecológica y social haciendo lo mínimo indispensable. Otras organizaciones, como Equal Exchange afirman que esta compañía no hace el esfuerzo necesario para mejorar las condiciones de vida de los pequeños productores2. Otros escándalos se han sucedido, sobre todo en Chiapas. Al parecer, hay una alianza dudosa entre la ONG Conservación Internacional y Starbucks, la cual puede poner en peligro los avances del comercio justo y la supervivencia de las mismas cooperativas. Las cooperativas que visité en Chiapas no mantienen lazos con ninguna compañía transnacional y la mayoría no están interesadas en tenerlos. Incluso algunas como Paluche’n o la FIECH, están preocupadas por el papel que está jugando Starbucks en el comercio justo. El peligro es aún más evidente desde que Starbucks compra café en la región. El esfuerzo de las cooperativas de café para integrarse a la red de comercio justo es muy grande como para ignorar el riesgo que implica para ellos la entrada de transnacionales en el comercio justo. En este sentido, me pareció importante abrir un paréntesis y agregar este anexo. Starbucks y Conservación Internacional La cadena de café Starbucks ha tratado de imponer sus propios criterios en la comercialización del café orgánico en las reservas ecológicas de Montes Azules y El Triunfo, Chiapas. Cabe subrayar que Starbucks goza del respaldo de Conservación Internacional (CI). Esta ONG se estableció en la región como respuesta a la solicitud de un grupo de científicos mexicanos, quienes estaban preocupados por la mala administración de las reservas. El establecimiento de CI provocó también una serie de protestas en Chiapas3. Según la información que encontré, CI trata de cooptar la mayor parte posible de productores por medio de contratos firmados entre las cooperativas de café y Starbucks. CI les ofrece precios más elevados, sin embargo les pide de cortar relaciones con otros compradores. Al parecer, CI a hecho un mal uso de la información obtenida en el censo del café orgánico4. Cuatro de las seis cooperativas involucradas se manifestaron y denunciaron los actos de CI y de Starbucks. Las cooperativas aseguran que tanto CI como Starbucks pretenden imponer una estrategia neo-colonizadora, crear la dependencia hacia la transnacional y afectar las capacidades organizacionales de los productores. La producción orgánica en la región había empezado desde antes de la llegada de CI. Cuando esta ONG se estableció, empezó un proyecto de café también orgánico llamado Café de Conservación. La estrategia es muy similar en cuanto a la protección del medio ambiente. La diferencia es en el nivel de la comercialización. Durante los primeros años la producción se elevó y los precios mejoraron. Sin embargo, la táctica de CI era ganarse la confianza de los productores al tiempo que dañaba la organización interna de las cooperativas. La actitud de CI era de "˜o lo tomas, o lo dejas, porque yo tengo el mercado y te tienes que alienar o te vas’5 y los productores eran tratados como empleados. En 2003, CI pidió a los productores que le vendieran los granos verdes, sin pasar por ningún proceso de transformación. Al mismo tiempo, la ONG les dijo que duplicaran la producción ya que había firmado un contrato con Starbucks. Ni siquiera se le consultó a los productores, quienes no estaban de acuerdo con el sistema de comercialización que les estaban imponiendo. Para colmo de males, CI empezó a exigirles una cuota de entre 5 a 15 dólares US por quintal vendido. El monto total llegaba a los 3 millones de pesos entre todas las organizaciones. El coordinador del programa de café, Santiago Argüello, justificó esta política diciendo que los productores no habían cumplido sus obligaciones con Starbucks y determinó que los productores debían entonces entenderse con Agroindustrias de México (AMSA), quien fungiría como intermediario. Los productores, por su parte, denunciaron que AMSA también hizo un mal uso del censo del café. Por ejemplo, CI no tiene por sí misma la certificación orgánica, entonces se aprovecha de la certificación de las cooperativas. El censo del café les permite entonces justificar el origen orgánico de los granos. De esta manera, se usa la certificación de manera indirecta y sin tener que asumir ningún gasto. Cuatro de las cooperativas involucradas se opusieron al sistema y rompieron lazos con CI y con Starbucks. No está de más señalar que Starbucks forma parte del consejo de administración de CI y que es uno de los principales donadores de fondos. Fuentes (todas las páginas de Internet fueron consultadas el 21 de julio 2005) : "Starbucks trae cafeterías y … opositores"? El Universal Online, lunes19 de agosto 2002, sección de finanzas "Starbucks Coffee in México, New Controversy"?, La Jornada, August 24, 2002, http://www.globalpolicy.org/globaliz/cultural/2002/0824starbucks.htm La Jornada, 2004, 26 abril 2004 Ángeles Mariscal, Starbucks: Trasnacional busca controlar el café orgánico, avril 26, 2004, http://www.chiapas.ch/cafe2.php?artikel_ID=343&start=5&j=5 Ross John, The Unloving Cup, 12 diciembre 2002, Scottish, Zapatistas Hit Starbucks, 5 julio, 2005, Notas 1 "Starbucks trae cafeterias y … opositores"? El Universal Online, lundi 19 août 2002, section Finances, 2 "Starbucks Coffee in México, New Controversy"?, La Jornada, August 24, 2002, http://www.globalpolicy.org/globaliz/cultural/2002/0824starbucks.htm 3 Para más información, ver el artículo de Harvey, Neil (2001) "Globalization and Resistance an Post-Cold War in México: Difference, Citizenship and Biodiversity Conflicts in Chiapas"?, Third World Quarterly, Vol. 22, No. 6, pp. 1045-1061 4 El censo es un instrumento fundamental en la creación de programas, puesto que ofrece información sobre las condiciones sociales, económicas y geográficas de la producción de café. 5 Reynaldo Lopez, productor, en La Jornada, 2004, 26 avril 2004 Ana Isabel Otero Rance 06/12/2005 1.1 La formación del capital social rural Después de la revolución mexicana, el Partido de la Revolución Nacional, PRN, que más adelante se convirtió en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), basó rápidamente su legitimidad sobre la incorporación del grueso de la población en un proyecto nacional de desarrollo. De esta manera, las organizaciones corporativistas fungían como pilares del Estado, mientras que las organizaciones independientes eran constantemente reprimidas. Se trató de asimilar a las diferentes comunidades indígenas en un grupo moderno y homogéneo que coincidiera con el proyecto de desarrollo nacional. El modelo mexicano se basó en los supuestos de la época de los 60: un gobierno fuerte e intervensionista y una tasa de crecimiento económico elevada. Sin embargo, este proyecto no funcionó debido a la fragilidad de la estructura sobre la que reposaba el aparato estatal. Por otro lado, la liberalización económica y la reestructuración del país, de acuerdo a los preceptos neo-liberales, no hicieron más que acentuar las diferencias sociales y marginalizar aún más a las comunidades rurales. Sin embargo, desde que el Estado fue perdiendo paulatinamente el control, poco a poco fueron surgiendo diferentes organizaciones autónomas que dieron lugar a una serie de movilizaciones en favor de la democracia, del respeto de los derechos civiles, del desarrollo económico y de la integridad cultural. Por otro lado, las condiciones para la creación de capital social en el México rural parecen ser poco propicias debido a la pobreza extrema y la falta de representatividad en el sistema político tanto estatal como nacional. Sin embargo, si observamos el panorama más de cerca, podremos apreciar que el capital social está bastante expandido en las comunidades rurales. Muchas de éstas han logrado reproducir las tradiciones ancestrales de cooperación horizontal, de reciprocidad y de ayuda mutua. De esta manera, están acostumbradas a tomar las decisiones de manera colectiva. Cabe notar que esto no se da en todas las comunidades indígenas, muchas de ellas adoptaron patrones "€œmodernos"€? o bien fueron reprimidas por el Estado. De esta manera, podemos encontrar tanto comunidades muy divididas, como otras muy bien organizadas. Éstas últimas están en la base de movimientos cívicos que promulgan la democracia, la solidaridad y la organización en cooperativas. Chiapas, por su lado, se caracteriza por ser una sociedad que desafía constantemente la norma autoritaria, sin llegar a ser un ejemplo de pluralismo y de organización horizontal en su mayoría. Fox (1996) nombra este caso como un poder dual, donde la sociedad civil y las élites autoritarias tienen constantes enfrentamientos. Asimismo, cabe señalar que a partir del inicio del movimiento zapatista han surgido numerosas movilizaciones civiles en toda la región. Algunas de éstas han dado frutos y las comunidades han logrado establecer consejos plurales autónomos ad hoc que incluyen los derechos humanos, el movimiento cooperativo y grupos de defensa de los derechos de los indígenas. De esta manera, los diferentes ciclos de conflicto y de cooperación han transformado el paisaje rural en México en los últimos 30 años. Esta evolución ha conducido a la creación de regímenes subnacionales. En este contexto, las organizaciones que han logrado sobrevivir y consolidarse han seguido tres caminos distintos: la convergencia con el Estado y con los partidos reformistas; la alianza con grupos locales y/o externos, como la Iglesia o las organizaciones no gubernamentales (ONG) y el surgimiento independiente mediante movilizaciones sociales locales. En realidad, estos tres caminos convergen constantemente (Fox 1996). Convergencia entre el Estado y la sociedad Los patrones de colaboración dependen del nivel de reconocimiento de las organizaciones autónomas. Dichas organizaciones varían según su capacidad o su voluntad para aprovechar las oportunidades. Este modelo se desarrolla entre mediados de los años 70 y los 90, tanto por la presión ejercida por los mismos grupos indígenas como por los programas de desarrollo implementados por el gobierno. El ejemplo más concreto es la creación del Fondo de solidaridad regional de los pueblos indígenas, donde se recuperó el poder de decisión en los asuntos internos. A pesar de que otras facciones del gobierno intentaron terminar con este tipo de programas, el capital social sobrevivió. Colaboración entre las organizaciones civiles locales y externas La segunda vía de creación de capital social es a través de las alianzas con otros actores de la sociedad civil. La experiencia de Chiapas ilustra bien este caso, ya que la convergencia con el Estados es casi inexistente. En efecto, el gobierno local ha bloqueado constantemente cualquier esfuerzo de reforma interna. Un actor importante en este caso es el sector de "€œizquierda"€? de la Iglesia católica, siendo Samuel Ruiz, el antiguo obispo de San Cristóbal, la figura más remarcable. En su diócesis se fomentó y se alentó la organización de las comunidades y las redes de ayuda mutua. Según Fox (1996), el papel de esta diócesis fue crucial en la creación del capital social en Chiapas. En 1974, por ejemplo, puso en marcha el primer Congreso indígena, el cual reunió a diferentes comunidades de origen maya por primera vez (Vargas-Cetina 2001). Este congreso manejó cuatro prioridades: el derecho a la tierra, la educación, la salud y la comercialización del café. De este congreso emergieron algunas organizaciones, como la Unión de uniones, que ejercieron presión para que se les ayudara a mejorar la producción y a obtener créditos. En un evento más reciente, el episcopado mexicano redactó un documento titulado «La carta pastoral del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos1». En esta carta se alienta un modelo de desarrollo que no debe estar forzosamente relacionado con el libre mercado, al cual consideran como fuente de desigualdad. Por lo tanto, el desarrollo tampoco debe centrarse en las necesidades del mercado y no se deben subordinar a éste las dimensiones sociales, espirituales y culturales. Los valores que se manejan en esta carta corresponden de cerca a los que promueve el comercio justo. Las ONG nacionales e internacionales, las organizaciones gubernamentales y las asociaciones civiles también han jugado un papel importante. En algunas ocasiones como han sido instigadores de la organización horizontal, mientras que en otras han sido protectores y promotores tanto de los derechos indígenas como del desarrollo local. Chiapas ha sido un laboratorio de proyectos sociales y culturales desde la segunda mitad del siglo XX. En los años 50, el gobierno creó el Instituto Nacional Indigenista (INI), con el fin de preservar y difundir los valores autóctonos. A partir de ese momento, varias organizaciones internacionales como la UNESCO, la OMS, la UNICEF y la FAO, se establecieron en la región. Las organizaciones nacionales y locales tomaron mucha fuerza desde 1974, después del Congreso indigenista. Desarrollo Económico Social de los Indígenas de México (DESMI), es un ejemplo de un organisme que apoya la organización indígena. DESMI se basa sobre la creación de lazos sociales y la economía solidaria. Trabajan directamente con algunas cooperativas de café y les ofrecen tanto capacitación como apoyo financiero. El fin de este organismo reforzar los lazos solidarios y el aprendizaje comunitario, por lo que alienta el trabajo en cooperativas. Más adelante nació Fonart, como parte de un programa de fomento a las culturas populares. En el marco de este proyecto se abrieron varias tiendas que promocionan la artesanía local. La producción independiente de capital social desde la base El capital social también puede reforzarse a sí mismo desde la base, mediante la acción colectiva basada en movimientos autónomos, ya sean sociales o políticos. El movimiento zapatista es uno de los mejores ejemplos de esta categoría. En un contexto de represión, los zapatistas empezaron a organizarse de manera aislada. Así, en términos de su gestación, el movimiento zapatista es un ejemplo de una organización que surge sin alianzas externas. Sin embargo, hay que recalcar que a la postre, los zapatistas aprovecharon la red previamente establecida por la diócesis de San Cristóbal y que gozaron del apoyo de numerosas organizaciones tanto nacionales como internacionales. Notas 1 CEM, Carta Pastoral del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos, México 2000, No. 227. El comercio justo en México El inevitable camino de la/os pequeños productores hacia la/os consumidores Jerónimo Pruyn Comercio Justo México, A.C. El comercio justo como vía de la/os pequeños productores Originalmente el término de «Comercio justo»1 fue empleado para circunscribir la comercialización de productos de pequeña/os productores de zonas y países marginados, bajo condiciones que fueran menos desfavorables a éstos, apoyada por la/os consumidores solidarios. En el transcurso de las dos últimas décadas, el término Comercio Justo se ha convertido en un concepto del tipo «paraguas», que alberga muchas formas de comercialización con objetivos que rebasan el ámbito comercial mismo. «Comercio Justo México, A.C.», a su vez, se ha empeñado en el desarrollo y la promoción de esas estrategias de Comercio Justo que ofrezcan una solución tangible a la problemática que viven cotidianamente la/os pequeños productores de México. El «Comercio justo» no es un concepto estático. Fue creado como medio para lograr ingresos más dignos para la/os pequeños productores en aras de un proceso de desarrollo autogestivo y sustentable. El principal parámetro para la evaluación de los diferentes modelos de «Comercio justo» deberá ser, entonces, la medida en que ayuden acercar este fin. A la/os pequeños productores el concepto de «Comercio justo» ha servido de manera importante para generar una identidad propia ante la/os consumidores, lo cual ha permitido comercializar volúmenes importantes a precios dignos. Hoy día, en México, los pequeña/os productores2 luchan por la innovación, profesionalización y masificación de los esquemas de «Comercio justo», cuidando que no se pierda la identidad de la/os pequeños productores ante el mercado. El «Comercio justo» se erigió a partir de una brecha que fue abierta por la/os pequeños productores apoyados por la/os consumidores conscientes. Ahora la/os pequeños productores están construyendo los primeros carriles de la gran vía de «Comercio justo», como una de las pocas alternativas para la generación de perspectivas dignas. A los pequeña/os productores no les queda otro camino. Buscan, sin embargo, aliados en esta lucha. Los principales aliados son la/os consumidores. A ésta/os, se les invita a reflexionar sobre el trasfondo social y ecológico de los productos que consumen todos los días. Se les invita a ejercer sus derechos a la información sobre estos productos y a ejercer su poder de elección. La/os consumidores tienen en el «Comercio justo» la posibilidad de practicar su poder como ciudadano fuera de los tiempos electorales del sistema político. En este artículo haremos un recuento de la evolución del concepto de «Comercio justo» y los alcances de sus diferentes modalidades, tanto a nivel internacional, como en el marco de las actividades y estrategias de «Comercio Justo México, A.C.» No pretende agotar todas la formas de «Comercio justo» que existan, sino fungir como introducción a los éxitos y limitaciones del movimiento internacional del «Comercio justo». Creemos que es de suma importancia que se difunda en México, particularmente entre los organismos civiles y movimientos sociales, un mayor conocimiento sobre el «Comercio justo» como una arma alternativa digna para revertir procesos de destrucción económica, social, cultural y ecológica. La/os pequeños productores de este país necesitan el apoyo de todas las organizaciones civiles en la gran tarea de conscientizar al consumidor sobre el trasfondo de los productos que consumen y sobre el poder que tiene cada consumidor para cambiar el mundo comprando. El «Comercio justo» es una respuesta a una problemática específica. Para poder hablar del sentido y la importancia del «Comercio justo» es indispensable hablar en primer lugar de la problemática que dio origen a este modo de comercialización atípica. La problemática La problemática comercial de la/os pequeños productores no nace con el neoliberalismo, ni con el reciente proceso de globalización económica. Los esquemas de comercialización convencional han sido construidos en la explotación de la/os pequeños productores y la/os consumidores del mundo desde tiempos inmemorables. Actualmente la/os pequeños productores mexicanos viven una realidad comercial particularmente cruda, marcada por la enorme desigualdad entre las fuerzas del mercado. Las reglas actuales del mal llamado «libre mercado»3 hacen que pequeña/os productores mexicanos con bajos niveles de productividad pero con altos niveles de calidad, sustentabilidad social y ecológica tengan que competir en el mercado con productores y comercializadores extranjeros y/o transnacionales con altos niveles de productividad y bajos niveles de calidad, sustentabilidad social y ecológica. Aunado a esto, en el actual contexto comercial global, los precios de muchos productos que producen la/os pequeños productores mexicanos han ido perdiendo la relación directa entre su valor intrínseco, es decir, su costo integral de producción4. Este sistema se ha justificado por la supuesta autorregulación de la oferta en respuesta a la demanda. Este precepto de la autorregulación no toma en cuenta el efecto distorsionador de la especulación, ni el control del mercado por fuertes empresas de intermediación, ni el carácter «inflexible»5 de la economía de la/os pequeños productores. En la medida en que la/os pequeños productores se vean obligados a participar en el mercado bajo estas reglas y realidades, tienen que buscar formas diferentes de llevar sus productos a la/os consumidores y obtener condiciones comerciales justas para sus productos. El tema comercial cobra suma importancia si consideramos que una recompensa justa del trabajo de la/os pequeños productores les permite obtener ingresos dignos y responsabilizarse de su propio proceso de desarrollo. Sin soluciones a la problemática comercial, a los productores les quedan pocas opciones. Algunos optan por apostarle a la vía política e incluso la político-militar (movimientos guerrilleros) para tratar de encontrar una solución a sus problemas6. Muchos productores que han visto perder las perspectivas para la sobrevivencia digna en sus regiones optan por la migración para convertirse en mano de obra explotada en otras regiones del país o en los Estados Unidos, con todas las consecuencias que de ahí se derivan. Una muestra de la gravedad de la situación actual es el reciente auge de la migración en zonas tradicionalmente con un índice muy bajo de migración; particularmente las zonas cafetaleras de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz y otros estados que tienen una fuerte presencia de pequeña/os productores de café. El origen del comercio justo Podemos distinguir en diferentes fases, conceptos y modalidades de «Comercio justo» que se han presentado en el pasado. El inicio: Las «Organizaciones de Comercio Alternativo» y las «Tiendas del Tercer Mundo» En las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta del siglo veinte, se gestaba un mercado con diferentes adjetivos: «alternativo», «solidario», «equitativo» o «justo». Se trataba regularmente de organismos civiles (las llamadas «OCA»7) en los países occidentales que habían incurrido en la comercialización de productos de pequeña/os productores de países con alto grado de marginación. Estos productos, de múltiples marcas8, se comercializaban generalmente a través de las llamadas «Tiendas del Tercer Mundo». Se trataba igualmente de café de Nicaragua, té de la India o artesanía mexicana. Este tipo de comercialización fue el primer intento por promover en el consumidor una actitud de responsabilidad social y económica hacia el productor y su problemática. Las tiendas funcionaban muchas veces con personal voluntario altamente motivado. Sin embargo el sistema tenía muchas limitaciones en cuanto a su significado como instrumento de distribución. En el caso del café, el volumen que se lograba colocar en el mercado a través de estas tiendas era mínimo en el contexto del mercado de café en general y de los niveles de producción de la/os pequeños productores involucrados. Las posibilidades de ampliación de este mercado eran muy limitadas considerando la limitada red de distribución y la imagen de mala calidad que tenía la mayoría de sus marcas. «Max Havelaar»: el primer sello de «Comercio justo» A finales de los años 80, pequeños productores que habían vendido un poco de su producto en estos mercados solidarios, en particular la/os productores de la Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo (UCIRI), hicieron un llamado a las OCA y organismos civiles solidarios, a buscar, juntos con los productores, otro esquema de comercialización que permitiera colocar un mayor volumen de café en el mercado, bajo condiciones comerciales «justas». Después de considerar diferentes modelos, se decidió crear un sello de calidad de «Comercio justo», al cual se le puso el nombre de un personaje legendario de la literatura holandesa «Max Havelaar»9. El sello «Max Havelaar» fue el primer sello de «Comercio justo», y sentó las bases para la expansión de un nuevo modelo de «Comercio justo». El modelo consistía en los siguientes elementos básicos: Cualquier marca de café podía utilizar el sello en sus empaques, mientras cumpliera con los criterios del «Comercio justo». Que la materia prima del café (café «verde» u «oro») se comprara exclusivamente de organizaciones de pequeña/os productores democráticos e independientes, registradas como tal por el sello. Que se les pagara a las organizaciones de productores un «precio mínimo de garantía» en caso que los precios del mercado bajaran a niveles que no permitieran la supervivencia decente de las familias de los productores. Que se le pagara a la organización de productores un «premio social», es decir, un sobreprecio con el cual ésta podría financiar proyectos de desarrollo comunitario. Que, en lo posible, se les ofreciera a las organizaciones de pequeña/os productores facilidades de prefinanciamiento de los contratos de compra-venta, hasta un 60%. La «Fundación Max Havelaar» hacía promoción del sello y del «Comercio justo» en general a la/os consumidores. Para financiar las campañas publicitarias la fundación cobraba derechos de uso de marca a los usuarios del sello. Por otro lado, a través de las organizaciones civiles socias o simpatizantes de la fundación, se promovían campañas de conscientización del «Comercio justo». Los «usuarios», o «certificados» por el sello10 tenían la libertad de escoger, de entre todas las organizaciones de pequeña/os productores registradas, a aquellas organizaciones que ofrecieran las calidades de café que correspondieran a las demandas de su mercado. Para garantizar la credibilidad y el funcionamiento del sello de calidad «Max Havelaar», se inició un sistema de «monitoreo». Este sistema tenía que garantizar a la/os consumidores que realmente se tratara de organizaciones de pequeña/os productores democráticas e independientes y que se respetaran todos los criterios de «Comercio justo». El monitoreo también servía para detectar alguna necesidad de apoyo que tuvieran las organizaciones de pequeña/os productores. En poco tiempo la participación de cafés solidarios o de «Comercio justo» aumentaron su participación en el mercado holandés de alrededor del 0.1% del mercado a más del 2%, es decir de unos 2,000 sacos a más de 40,000 sacos de café. Actualmente la participación en el mercado holandés del café es del 3% aproximadamente. Las ventajas del sistema eran: El «Comercio justo» se abrió a empresas de la iniciativa privada con amplia experiencia y participación en el mercado del consumo final. Esto logró que el café de «Comercio justo» estuviera disponible, casi de un día al otro, en la mayoría de las cadenas de supermercados en Holanda. La «Fundación Max Havelaar», con apoyo de sus socios y de instancias gubernamentales, tuvo la capacidad de generar un amplio soporte ciudadano para la iniciativa. En poco tiempo se logró que alrededor del 90% de la/os consumidores supieran el significado del sello. Además, la participación activa y voluntaria de muchos ciudadanos y de personajes públicos hizo que continuamente se generaran notas periodísticas en la mayoría de los medios escritos y electrónicos. La libertad de elección de los certificados entre los productos ofrecidos por los diferentes grupos de productores promovió el incremento y la competitividad de la calidad de los productos ofrecidos por parte de éstos. El café de «Comercio justo» dejó de tener como cualidad central la solidaridad, sino empezó a cumplir con las altas normas de calidad que marcaba el mercado de consumo masivo. La expansión de los sellos de «Comercio justo» y la ampliación del concepto El modelo del sello de Comercio Justo «Max Havelaar» se encontró con una buena resonancia en otros países. En el transcurso de la década de los años noventa se crearon 17 sellos de Comercio Justo, bajo diferentes nombres11; 14 en países europeos, el resto en Canadá, los Estados Unidos de Norteamérica y Japón. A nivel internacional los sellos constituyeron en 1997 un órgano común, llamado Fair Trade Labelling Organisations International (FLO), con sede en Bonn, Alemania. Por otro lado se ha ido ampliando la gama de productos que se promueven a través de este sistema de sello. Actualmente están incluidos, aparte del café, los productos té, miel, cacao, plátano, azúcar y jugo de naranja. Al incursionar en otros productos, en primera instancia en el té, los coordinadores optaron, por motivos de mercado12, por ampliar el concepto de «Comercio justo». Hasta esa fecha, estaba limitado al ámbito de las organizaciones de pequeña/os productores. Se generó una nueva «modalidad» dentro del sistema de los sellos, especial para «fincas» o empresas privadas de producción. Los criterios del «Comercio justo», en el caso de las fincas privadas, se orientaba a las condiciones laborales de los trabajadores de la finca, como salario digno, representación ante los órganos de toma de decisiones de la empresa, libertad sindical, condiciones de vida dignas en las comunidades de estos trabajadores, etcétera. Esta ampliación del término «Comercio justo» resultó en la desvinculación, de facto, del «Comercio justo» de la/os pequeños productores, a pesar del hecho que la/os consumidores generalmente sigan asociando el «Comercio justo» con la/os pequeños productores. Actualmente el «Comercio justo» que FLO promueve se refiere a las dos modalidades en varios de los productos, particularmente el té, el plátano, el jugo de naranja y el azúcar. En los casos del café, la miel y el cacao exclusivamente han participado las organizaciones de pequeña/os productores. No todos los países con sello de «Comercio justo» están promoviendo toda la gama de productos disponibles en el sistema. Esto debido a diferencias entre los diversos mercados y limitaciones en las capacidades y fases de desarrollo de los sellos. Los resultados en cuanto a penetración de mercado han sido muy diversos. En algunos países los niveles de participación aún son mínimos. En otros se han logrado porcentajes considerables. En el caso del café se ha logrado hasta más del 4% del mercado en Gran Bretaña y en el caso del plátano hasta el 10% en Suiza. Factores de éxito y limitaciones de los sellos de «Comercio justo» Al analizar los países y los productos que han tenido más éxito en el sistema de los sellos de «Comercio justo», nosotros en «Comercio justo México, A.C.» nos hemos atrevido derivar algunas conclusiones tentativas13: Los productos de «Comercio justo» alcanzan mejores niveles de ventas mientras su precio al consumidor sea más competitivo con los productos convencionales. Aquellos productos que tienen pocas marcas con sello de «Comercio justo» entre las cuales hay calidad competitiva, existen mayores posibilidades de éxito14. Los más altos niveles de ventas sean logrando por marcas con sello de «Comercio justo» que tengan capacidad de competencia por sí solas, por su calidad intrínseca , capacidad de distribución, calidad de imagen, capacidad de promoción. Los productos cuyo valor central es el hecho que tengan un sello de «Comercio justo» no logran una aceptación amplia por la/os consumidores. El valor en sí de un sello de «Comercio justo» no es capaz de sustituir las cualidades intrínsecas del producto. Tal como se analizó antes de la existencia de los sellos de «Comercio justo», los sellos deben valorarse en su justa dimensión, es decir, como valor agregado, no como valor central del producto. Empresas mixtas de «Comercio justo» El análisis de los éxitos y limitaciones del «Comercio justo», ha llevado a la búsqueda y creación de nuevos modelos de «Comercio justo». Hace ya algunos años, la fundación «Solidaridad», con sede en Holanda, cofundadora del sello «Max Havelaar», gestó la creación de la empresa mixta15 «Agrofair». Esta empresa se formó ex profeso para la introducción de plátano de «Comercio justo» en el mercado europeo. Una parte de las acciones fue adquirida por los diferentes grupos de productores de plátano. Otra parte fue comprada por una empresa privada mediana, experta en la maduración y distribución de plátanos. Las demás acciones quedaron en propiedad de la fundación «Solidaridad». Con este modelo de empresa de «Comercio justo» la/os pequeños productores no sólo obtienen buenos precios para sus productos, de acuerdo a las normas de FLO para plátanos, sino también participaban en la toma de decisiones de la empresa («palabra justa») y en el reparto de las utilidades («participación justa»). La empresa «Agrofair» ha sido administrado por un equipo de profesionales del medio altamente calificados y ha obtenido resultados sorprendentes. Esta empresa, con su marca de plátanos «Plátano OK» ha logrado una participación del mercado de arriba del 10%, dejando atrás los niveles de participación máxima de alrededor del 3% en el caso del café16. El modelo de empresa mixta de «Comercio justo» entre pequeña/os productores y empresas y/o OCA’s está teniendo réplicas en diferentes partes. En Inglaterra, por ejemplo, «TWIN-Trade» promovió la creación de una empresa mixta de este tipo que lanzó una línea de productos de cacao. En México la recién creada empresa «Agromercados» está basado en el mismo modelo. En México se ha propuesto la creación de un sistema de certificación para «Empresas justas». Esta certificación permitiría generar un valor agregado en el mercado a estas empresas que son la materialización de un nuevo esquema de «Comercio justo». Comercio Justo México, A.C. A finales de 1998 un grupo de integrantes de organizaciones y redes de pequeña/os productores y de organismos civiles se reunieron para la construcción de un sello mexicano de «Comercio justo». En septiembre de 1999 se constituyó formalmente «Comercio Justo México, A.C.»17. Esta iniciativa tiene el principal objetivo de lograr una alta participación en el mercado interno de México de los productos de la/os pequeños productores de México logren, bajo condiciones adecuados, es decir, de «Comercio justo». La función principal que adopta nuestra asociación es la promoción. Por un lado la promoción de los productos hacia la/os consumidores, haciendo campañas educativas de conscientización y de publicidad. Por otro lado apoyamos a los grupos de pequeña/os productores en la búsqueda de soluciones a su amplia problemática comercial y empresarial. Desde su fundación, nuestra asociación ha relacionado el concepto de «Comercio justo» con la/os pequeños productores. La promoción de otras modalidades, también llamadas de «Comercio justo», como sería la modalidad «finca», tal como la maneja FLO, o el sistema de certificación «SA 8000», no forman parte lógica de los objetivos o estrategias de «Comercio Justo México, A.C.». La problemática de la/os pequeños productores tiene características muy propias y por lo tanto requieren un sistema que dé a conocer su problemática específica y promueva sus productos de manera particular. Desde su fundación «Comercio justo México, A.C.» ha desarrollado diferentes estrategias: La formulación de normas Un sistema fidedigno de «Comercio justo», tanto para la/os mismos productores como para la/os consumidores, requiere de los productos de la/os pequeños productores en México. Las normas y reglamentos se elaboran a través de comités en los cuales participan tanto la/os pequeños productores como las comercializadoras involucradas, siempre vinculando la problemática de esta/os productores con las posibilidades del mercado y la solidaridad de la/os consumidores. Actualmente se cuenta con una «Norma General de Comercio Justo» y un reglamento para el café. Los reglamentos para otros productos, como miel, cacao, granos básicos y artesanías están en proceso de desarrollo. La certificación independiente Desde su fase inicial Comercio Justo México ha señalado la necesidad de la creación de una certificadora de «Comercio justo» independiente. Donde creemos indispensable que la/os propios productores y comercializadoras participen en el diseño de normas de «Comercio justo», la verificación y certificación del cumplimiento de las normas por las partes involucradas tiene que ser procurados por terceros, tal como marcan normas internacionales para instancias de certificación (norma «ISO 065»). Actualmente está avanzada la construcción de esta certificadora, en colaboración con la certificadora de productos y procesos orgánicos «Certimex». Los socios de la certificadora, llamada «Sello Mexicano de Comercio justo», no son los propios productores, sino organismos civiles con una distinguida reputación18. La promoción de productos con el sello Consideramos diferentes fases en la aplicación del sello a los productos de «Comercio justo»: La aplicación del sello a marcas propias de los grupos de pequeña/os productores. La aplicación del sello a marcas de empresas privadas (y/o mixtas). En este momento se está preparando, como primera fase de introducción del sello, la aplicación del sello a las marcas propias de las organizaciones de pequeña/os productores de café. Con la introducción de productos con el sello de «Comercio Justo México», se inicia una amplia campaña de promoción y educación sobre el «Comercio justo» en general y el sello en particular. Las redes de organismos civiles jugarán un papel importante en el buen desarrollo de estas campañas. La promoción de empresas integradoras de «Comercio justo» «Comercio Justo México, A.C.» promueve la creación o consolidación de empresas integradoras de «Comercio justo». En este momento estamos preparando la norma para «Empresas Justas», es decir, empresas integradoras de «Comercio justo». La intención no es sólo promover la comercialización justa de los productos de la/os pequeños productores, sino promover nuevas maneras de concebir las empresas económicas. En las «Empresas Justas» existe una corresponsabilidad entre varios grupos de productores y/o la iniciativa privada, con el fin de lograr la mayor capacidad de alcanzar a la/os consumidores, tanto con buenos productos, como con mensajes de fondo. Existen ya algunas empresas que cumplen con los criterios generales de «Empresas Justas». En el momento se está preparando la celebración de convenios de colaboración con estas empresas para la promoción del «Comercio justo». La promoción de sistemas de distribución de productos de «Comercio justo» Por otro lado «Comercio Justo México» enfoca su atención en la creación de mecanismos y sistemas de distribución de productos de «Comercio justo». Creemos indispensable la generación de diferentes formas nuevas de llevar los productos de «Comercio justo» consumidor mexicano. Estas formas nuevas pueden variar de minisupermercados de «Comercio justo» o módulos de «Com­ercio justo» en las cadenas de supermercados y tiendas departamentales, hasta las tiendas solidarias de «Comercio justo» y productos orgánicos y la distribución vía Internet. Esperamos que esta breve exposición haya aumentado el conocimiento y comprensión del lector sobre los porqués y los cómos del «Comercio justo» dentro y fuera de México. Esperamos que se sienta motivado a promover el «Comercio justo» desde su particular ámbito de trabajo y convivencia. 1Jerónimo es el Director Ejecutivo de «Comercio Justo México, A.C.» Licenciado en Antropología de la Universidad Estatal de Utrecht, Holanda. Ha trabajado en México con pequeños productores, principalmente de café, desde 1991. Comercio Justo México, A.C.; Benjamín Franklin 186, Col. Escandón; 11800, México, D.F.; México; comjustomex@laneta.apc.org; http://www.comerciojusto.com.mx 2En México existen millones de familias de pequeña/os productores; 280,000 producen café, varios millones producen granos básicos, más de 50,000 apicultores, cientos de miles de familias de artesanos, etcétera. En su gran mayoría se trata de familias productoras pertenecientes a las diferentes etnias de nuestro país. 3No podemos hablar de libre mercado mientras la libertad de unos implique la exclusión de otros. 4Estos costos de producción deben incluir la remuneración digna del trabajo, además de los costos involucrados en la producción ecológicamente sustentable. 5Esta llamada «inflexibilidad» es consecuencia lógica de sus sistemas económicos y culturales, y de la misma situación de marginación económica y geográfica de la/os pequeños productores. 6Recordemos el hecho que el desplome del precio de café a partir del año 1989 alentó el crecimiento acelerado del movimiento guerrillero en Chiapas, ahora conocido como el EZLN. 7«OCA», o «ATO», por sus siglas en inglés, significa «Organización de Comercio Alternativo». Muchas veces se trataba de organizaciones emanadas de organismos civiles, de carácter religioso o civil, que contaban con trabajo social en países y zonas marginadas. 8En el mercado solidario europeo, por ejemplo, existía un sinfín de pequeñas marcas de «café solidario». 9Este personaje de una de las obras clásicas de la literatura holandesa abogaba por los intereses de los pequeños productores de café de la ex colonia holandesa Indonesia en el siglo XIX. 10Por «usuarios» o «certificados» se entienden las empresas que usan el sello de «Comercio justo» en los empaques de sus productos y/o en su propaganda. 11Los nombres más utilizados son los de «Max Havelaar» y «TransFair». 12La/os consumidores de café de «Comercio justo» tenían interés en que hubiera también té de «Comercio justo». Cuando los sellos no encontraron organizaciones de pequeña/os productores de té, optaron, sin contar con el apoyo unánime de la/os pequeños productores cafetaleros, ampliar el modelo. 13Estas conclusiones deberán, en su momento, corroborarse con una investigación sistemática. 14La mala calidad de algunas marcas con sello tiene una influencia negativa sobre la imagen de calidad del sello en general. 15Por empresas mixtas se entienden empresas que se construyen de manera conjunta entre organizaciones de pequeña/os productores y la iniciativa privada. 16La única iniciativa que ha logrado una participación de más del 4% del mercado de café es la marca Cafédirect en Gran Bretaña. 17Los socios actuales son: AMACUP, ANEC, CEPCO, CNOC, Café de Nuestra Tierra, IDEAR, INVERTIR, MAJOMUT, PAUAL, SIPRO, VAMOS FDS, UCIRI 18Alianza Cívica, Centro de Estudios Ecuménicos, Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio y la red de Derechos Humanos «Todos los derechos para todos».

Wie Fairtrade noch wirksamer wird

TransFair-Strategie 2013-2015 Wie Fairtrade noch wirksamer wird Fairtrade versteht sich als eine Handelspartnerschaft, die auf Dialog, Transparenz und Respekt beruht. Sie ermöglicht benachteiligten Bauern, Bäuerinnen und ArbeiterInnen in Ländern des Südens bessere Handelsbedingungen und sichert ihre Rechte. Fairtrade stärkt ihre Position und Mitwirkung im internationalen Handel und eröffnet ihnen größere Gestaltungsmöglichkeiten für ihre Zukunft. Damit leistet Fairtrade einen Beitrag zur nachhaltigen Entwicklung, zur Armutsbekämpfung und zu mehr Handelsgerechtigkeit. Fairtrade ist stark gewachsen, heute profitieren 1,3 Millionen Menschen in über 70 Ländern vom Handel mit Fairtrade-zertifizierter Ware. Weltweit erhielten 2012 die 1149 Produzentenorganisationen über 80 Millionen Fairtrade-Prämien, zehn Prozent wurden über den deutschen Markt erwirtschaftet. Bei Fairtrade halten die Produzentenorganisationen über die kontinentalen Netzwerke in allen Entscheidungsgremien 50 Prozent der Stimmen und gestalten Fairtrade daher aktiv und selbstbestimmt mit. Fairtrade leistet nachweislich einen Beitrag zur Armutsreduktion, dies bestätigt die CEval-Wirkungsstudie 2012. Eine Grundvoraussetzung dafür ist ein signifikanter Anteil an Fairtrade-Verkäufen. Aber im globalen Handel konzentriert sich Macht und Wohlstand nach wie vor auf Wenige – zu Lasten Millionen Kleinbauernorganisationen und ArbeiterInnenim globalen Süden. Auf der einen Seite stehen Millionen benachteiligter Kleinbäuerinnen, -bauern und Beschäftigte, die verhältnismäßig wenige Unternehmen mit Rohstoffen versorgen; diese wenigen verkaufen wiederum an Millionen VerbraucherInnen. Doch die Idee einer neuen, gerechteren Art des Handels findet immer mehr Unterstützer. Fairtrade hat in den letzten zwei Dekaden Pionierarbeit geleistet und stellt sich nun der Aufgabe, den Hals der Sanduhr des Welthandels zu weiten: Der Schlüssel hierzu liegt auf der Organisationsebene der ProduzentInnen, der Zusammenarbeit mit etablierten und neuen Absatzmärkten und dem Empowerment von Kleinbauernorganisationen und Beschäftigten. TransFair ist Teil dieser Internationalen Bewegung. Gemeinsam mit zivilgesellschaftlichen Gruppen, der Wirtschaft, der Politik und Einzelpersonen konzentriert sich TransFair 2014-2015 auf folgende Ziele: Baumwoll-Feld in Burkina-Faso Baumwoll-Feld in Burkina-Faso (© TransFair / David Klammer) 1. Mehr Wirkung in den Süden Die positiven Wirkungen des Fairen Handels auf das Leben von Produzentengruppen und ArbeiterInnen, die durch die gegenwärtigen Welthandelsstrukturen benachteiligt werden, soll verstärkt werden. Verbesserte Marktaktivitäten in Deutschland sollen die wirtschaftlichen, sozialen und politischen Spielräume im Süden vergrößern. 2. Gesellschaftlicher Diskurs für bewusstes Konsumentenverhalten Gemeinsam mit den Mitgliedsorganisationen soll der Dialog mit den zivilgesellschaftlichen, wirtschaftlichen und politischen Akteure auf- und ausgebaut werden, um eine effektive Lobby - und Policyarbeit für gerechtere Handelsstrukturen und einer nachhaltigen Gestaltung der Globalisierung gegenüber der Politik und Wirtschaft durchzusetzen. 3. Fairtrade als innovative und inspirierende Organisation weiterentwickeln Empowerment im Süden ist der zentrale Fokus unserer Arbeit, so dass wir aus den Wirkungsstudien und Evaluierungen lernen müssen, um neue Strategien, Wirtschaftsbeziehungen und Kommunikationsformen zu entwickeln. Als Teil der internationalen Bewegung beteiligen wir uns am politischen Meinungsbildungsprozess innerhalb und außerhalb der Fairtrade Systems. Die finanzielle Absicherung von Fairtrade International (FI) e.V., und unsere eigene Unabhängigkeit bleibt bestehen. TransFair-Strategie 2013-2015 Blumenpflückerinnen in Kenia (© TransFair / Hartmut Fiebig) The power of many - Wie Fairtrade noch wirksamer wird Fairtrade versteht sich als eine Handelspartnerschaft, die auf Dialog, Transparenz und Respekt beruht. Sie ermöglicht benachteiligten Bauern, Bäuerinnen und ArbeiterInnen in Ländern des Südens bessere Handelsbedingungen und sichert ihre Rechte. Fairtrade stärkt ihre Position und Mitwirkung im internationalen Handel und eröffnet ihnen größere Gestaltungsmöglichkeiten für ihre Zukunft. Damit leistet Fairtrade einen Beitrag zur nachhaltigen Entwicklung, zur Armutsbekämpfung und zu mehr Handelsgerechtigkeit. Fairtrade ist stark gewachsen, heute profitieren 1,3 Millionen Menschen in über 70 Ländern vom Handel mit Fairtrade-zertifizierter Ware. Weltweit erhielten 2012 die 1149 Produzentenorganisationen über 80 Millionen Fairtrade-Prämien, zehn Prozent wurden über den deutschen Markt erwirtschaftet. Bei Fairtrade halten die Produzentenorganisationen über die kontinentalen Netzwerke in allen Entscheidungsgremien 50 Prozent der Stimmen und gestalten Fairtrade daher aktiv und selbstbestimmt mit. Fairtrade leistet nachweislich einen Beitrag zur Armutsreduktion, dies bestätigt die CEval-Wirkungsstudie 2012. Eine Grundvoraussetzung dafür ist ein signifikanter Anteil an Fairtrade-Verkäufen. Aber im globalen Handel konzentriert sich Macht und Wohlstand nach wie vor auf Wenige – zu Lasten Millionen Kleinbauernorganisationen und ArbeiterInnenim globalen Süden. Auf der einen Seite stehen Millionen benachteiligter Kleinbäuerinnen, -bauern und Beschäftigte, die verhältnismäßig wenige Unternehmen mit Rohstoffen versorgen; diese wenigen verkaufen wiederum an Millionen VerbraucherInnen. Doch die Idee einer neuen, gerechteren Art des Handels findet immer mehr Unterstützer. Fairtrade hat in den letzten zwei Dekaden Pionierarbeit geleistet und stellt sich nun der Aufgabe, den Hals der Sanduhr des Welthandels zu weiten: Der Schlüssel hierzu liegt auf der Organisationsebene der ProduzentInnen, der Zusammenarbeit mit etablierten und neuen Absatzmärkten und dem Empowerment von Kleinbauernorganisationen und Beschäftigten. TransFair ist Teil dieser Internationalen Bewegung. Gemeinsam mit zivilgesellschaftlichen Gruppen, der Wirtschaft, der Politik und Einzelpersonen konzentriert sich TransFair 2014-2015 auf folgende Ziele: Baumwoll-Feld in Burkina-Faso (© TransFair / David Klammer) 1. Mehr Wirkung in den Süden Die positiven Wirkungen des Fairen Handels auf das Leben von Produzentengruppen und ArbeiterInnen, die durch die gegenwärtigen Welthandelsstrukturen benachteiligt werden, soll verstärkt werden. Verbesserte Marktaktivitäten in Deutschland sollen die wirtschaftlichen, sozialen und politischen  Spielräume im Süden vergrößern. 2. Gesellschaftlicher Diskurs für bewusstes Konsumentenverhalten Gemeinsam mit den Mitgliedsorganisationen soll der Dialog mit den zivilgesellschaftlichen, wirtschaftlichen und politischen Akteure auf- und ausgebaut werden, um eine effektive Lobby - und Policyarbeit für gerechtere Handelsstrukturen und einer nachhaltigen Gestaltung der Globalisierung gegenüber der Politik und Wirtschaft durchzusetzen. 3. Fairtrade als innovative und inspirierende Organisation weiterentwickeln Empowerment im Süden ist der zentrale Fokus unserer Arbeit, so dass wir aus den Wirkungsstudien und Evaluierungen lernen müssen, um neue Strategien, Wirtschaftsbeziehungen und Kommunikationsformen zu entwickeln. Als Teil der internationalen Bewegung beteiligen wir uns am politischen Meinungsbildungsprozess innerhalb und außerhalb der Fairtrade Systems. Die finanzielle Absicherung von Fairtrade International (FI) e.V., und unsere eigene Unabhängigkeit bleibt bestehen. TransFair - Chronik 1992: Der 1991 gegründete Verein AG Kleinbauernkaffee e.V. wird 1992 in TransFair e.V. umbenannt. Die Gründungsorganisationen kommen aus den Bereichen Entwicklungszusammenarbeit, Kirche und Verbraucherschutz. Geschäftsführer Dieter Overath stellt erstmals das TransFair-Siegel vor. Erster Lizenznehmer von TransFair wird die GEPA und der Edeka Markt in Minden nimmt als erster Supermarkt Deutschlands ein TransFair-gesiegeltes Produkt in sein Sortiment auf: Schirmer-Kaffee. . 1993: Als erste Handelskette bietet REWE bundesweit fair gehandelten Kaffee an. Andere Händler folgen, so dass TransFair-Kaffee innerhalb kurzer Zeit in über 20.000 Supermärkten erhältlich ist. 1993 werden bereits eine Million TransFair-gesiegelte Kaffeepäckchen verkauft, was auch beim Empfang bei Bundespräsident Richard von Weizsäcker gefeiert wird. 1994: Waren es bislang ausschließlich Kleinbauernfamilien, denen TransFair Zugang zum Fairen Handel ermöglichte, erweitert TransFair seine Standards 1994 auch auf Plantagenprodukte. Die Einführung von gesiegeltem Tee ein Jahr später ist die Folge und mit der Teekanne kommt ein bekannter Markenartikler an Bord.   Wie alles begann - in Bildern von 1992 - 1999   1995: TransFair lädt zur ersten internationalen Produzentenversammlung ein. Außerdem fällt der Startschuss zum TransFair-Promotorennetzwerk: Freiwillige Unterstützer, die in ihrer Region Informationsveranstaltungen für den Fairen Handel durchführen. 1996: Nach der Einführung von Kakao und Zucker ein Jahr zuvor fehlt TransFair natürlich auch nicht auf der internationalen Süßwarenmesse ISM in Köln. Bundespräsident Roman Herzog besucht eine TransFair-Partnerorganisation in Nicaragua und der Umsatz mit TransFair-gesiegelten Produkten knackt erstmals die 100 Millionen DM-Marke. 1997: In Bonn wird die Fairtrade Labelling Organizations International (FLO) gegründet - heute Fairtrade International. Das hat in den folgenden Jahren weitreichende Folgen im Bezug auf Standardsetzung, Zertifizierung und Internationalisierung des gesamten Fairtrade-Systems. 1998: Die Kaffeepreise befinden sich weltweit auf einem Tiefstand und erschweren die Suche nach neuen Handelspartnern. Zweiter Schock: Im Herbst zerstört Hurrikan Mitch die Fairtrade-Bananenanbaugebiete in der Dominikanischen Republik. Die gerade erst eingeführte TransFair-Banane "verschwindet" vorübergehend vom deutschen Markt. 1999: Zur Einführung des TransFair-Orangensafts erklimmt Norbert Blüm Orangenbäume und die TransFair-Aktionswochen bei Karstadt mit Unterstützung des Umweltministers Jürgen Trittin werden zu einem großen Erfolg.   Rückblick 2000 - 2007   2000: Schwere Zeiten für TransFair: Nach den Kaffeepreisen fallen 2000 die Kakaopreise in den Keller. Kleinbäuerinnen und -bauern sind gezwungen ihre Felder aufzugeben. Viele verlassen ihr Land und flüchten in die Slums der großen Städte. Norbert Blüm besucht die Fairtrade-Kakaokooperative Kuapa Kokoo in Ghana. 2001: Kaffeebauern ziehen vor die Jacobs-Zentrale nach Bremen und fordern eine "faire Krönung". Im September 2001 organisieren die Akteure des Fairen Handels in Deutschland erstmalig gemeinsam eine Faire Woche, unterstützt von Misereor und Evangelischer Entwicklungsdienst (EED). 2002: TransFair wird zehn und zu einem Empfang bei Bundespräsident Johannes Rau eingeladen. Passend dazu schenkt das Schloss Bellevue ausschließlich fair gehandelten Kaffee, Tee und Orangensaft aus. 2003: Im Zuge der Internationalisierung einigen sich die 19 Siegelorganisation auf das heute noch aktuelle grün-blaue Fairtrade-Logo – in Deutschland zunächst noch unter Beibehaltung der Wortmarke »TransFair«. Außerdem wird der Fußball als erstes Non-Food Produkt fair gehandelt. Zum Thema: TransFair-Jahresberichte FLO - Jahresberichte Fairtrade-Produkte Aktionen von TransFair 2004: Einführung von Fairtrade-Wein und hervorragende Testergebnisse für Fairtrade-Produkte bei Stiftung Warentest und Öko-Test. Über 100 Firmen nutzen mittlerweile das Fairtrade-Siegel, Kaiser’s Tengelmann nimmt die Fairtrade-Banane wieder in sein Sortiment auf und die Band Sportfreunde Stiller steht Pate für Fairtrade-Fußbälle. 2005: Zur Einführung der Fairtrade-Blumen empfängt UN-Exekutivdirektor Klaus Töpfer eine Fairtrade-Delegation in Nairobi und in Berlin empfängt Bundespräsident Horst Köhler die ersten fair gehandelten Rosen aus Afrika. Fernsehkoch Johann Lafer lädt TransFair Geschäftsführer Dieter Overath zum gemeinsamen Kochen mit Fairtrade-Produkten in seine Sendung ein. 2006: Neue Produkte und großes Wachstum: Reis und Zucker erweitern das Fairtrade-Sortiment. Insgesamt das stärkste Wachstumsjahr mit einem Absatzplus von 100 Prozent. Weitere Erfolge bietet der Außer-Haus-Markt: Die Bäckereikette Gilgens und Air Berlin stellen ebenso auf Fairtrade-Kaffee um, wie mehrere Uni-Mensen und Firmenkantinen. 2007: Einführung von Fairtrade-Eis und Baumwolle. Zwischenbilanz nach 15 Jahren: über 100.000 Tonnen verkaufte Fairtrade-gesiegelte Produkte erzielten einen Umsatz von 850 Millionen Euro. Die Partnergruppen in den Entwicklungsländern erhielten so 200 Millionen Euro Direkteinnahmen.   TransFair in Bildern: 2008 bis heute     2008: Trotz globaler Finanzkrise: 50 Prozent Steigerung bei TransFair und 50 neue Fairtrade-Produkte auf dem deutschen Markt. Neben Lidl bieten auch Penny-Markt und Netto Marken-Discount Fairtrade-Produkte an. Cosma Shiva Hagen reist mit TransFair nach Burkina Faso zu Fairtrade-Baumwollbauernfamilien. Beim »Banana-Day« werden eine Million Fairtrade-Bananen gegessen und gekauft 2009: Beim Deutschen Nachhaltigkeitspreis gewinnt TransFair den Preis in der Kategorie "Deutschlands nachhaltigste Produkte/Dienstleistungen". Die Fairtrade-Towns Kampagne startet in Deutschland und Saarbrücken wird erste Fairtrade-Stadt. TransFair verleiht erstmals den Fairtrade-Award im Rahmen der Internationalen Fairtrade Conference (IFC) in Berlin. 2010: Die Kampagne "Internationales Fairtrade-Frühstück" feiert mit 30.000 Teilnehmerinnen und Teilnehmern in Deutschland eine erfolgreiche Premiere. Neun prominente Persönlichkeiten werden mit der Botschafterkampagne für Fairtrade aktiv – in Szene gesetzt von Fotograf Jim Rakete. Die Kult-Eis-Marke Ben & Jerry's stellt ebenso auf Fairtrade um wie Starbucks Coffee all seine Espresso-basierten Getränke. 2011: Fairtrade-Produzenten erhalten 50 Prozent der Stimmen im internationalen Fairtrade-System. Die Kampagne Fairtrade Towns erreicht durch mittlerweile über 1.000 Fairtrade Towns weltweit einen ersten Höhepunkt. Die Faire Woche feiert ihr 10jähriges Jubiläum und knackt dabei alle Rekorde. Als Highlight zum Abschluss stellt TransFair einen neuen Weltrekord im fairen Kaffeetrinken auf: 501.788 Tassen an einem Tag bei über 1.000 Veranstaltungen in der ganzen Bundesrepublik. 2012: TransFair feiert sein 20jähriges Jubiläum unter dem Motto "Jedes Produkt hat ein Gesicht". Anke Engelke moderiert den Fairtrade-Award, über 100.000 Schoko-Fans unterstützen den Fairtrade-Schoko-Tag und mit dem FABI-Wettbewerb sucht TransFair zum ersten Mal „Deutschlands fairste Azubis“. Die Anzahl der deutschen Fairtrade Towns übersteigt 100 und die neue Kampagne Fairtrade-Schools startet. Mit einer zweistelligen Wachstumsrate knackt der Umsatz von Fairtrade-Produkten 2012 die 500 Millionen-Marke. Denn: Inzwischen sind bundesweit über 2.000 verschiedene Fairtrade-Produkte von rund 250 Vertragspartnern in über 42.000 Geschäften und 800 Weltläden sowie über 20.000 gastronomischen Betrieben zu finden.   Faire Bananen vom Äquator Die Finca von Maria Ines macht mittlerweile regelmäßig Gewinne. Die vier Kinder von María Inés machen einen Schulabschluss, der Älteste arbeitet sogar in Spanien. Bio und Fairtrade "Wir sind eine der besten organischen Bananenfincas in Ecuador!" Stolz führt María Inés Cada durch die nach ihr benannte kleine Bioplantage am Ufer des Rio Calichana. Seit zwanzig Jahren baut die zierliche 38-Jährige mit ihrer Familie in der tropisch feuchten Hitze der Küstenprovinz El Oro Bananen an, seit nunmehr sieben Jahren für den Fairen Handel. "Seit der Umstellung produzieren wir zwar nur noch 500 Kisten pro Woche", rechnet María Inés vor, "doch heute haben wir einen garantierten Preis." Und dann blickt sie plötzlich ernst: "Ich will nie wieder Bananen wegschmeißen müssen, nur weil die Aufkäufer mir einen Preis unter unseren Produktionskosten anbieten."   Das ist Vergangenheit. Seit Sommer 2008 erhält sie 5,50 Dollar pro genormte Kiste von 18,14 Kilo biologischer Cavendish-Bananen. [1] Die Umstellung der Bananen-Fincas vom konventionellen auf den organischen Anbau ist langwierig und anspruchsvoll. "In den ersten Jahren hatten wir große Einbußen, bis wir das Bio-Zertifikat erhielten", blickt ihr Bruder Luis Cada zurück. Doch mittelfristig wurde das Vertrauen in den preisstabilen Markt ohne Spekulationen und Zwischenhändler ein Erfolg. Die Finca macht mittlerweile regelmäßig Gewinne. Die vier Kinder von María Inés machen einen Schulabschluss, der Älteste arbeitet sogar in Spanien. [1] Seit 2008 wurden die Mindestpreise für Fairtrade-Bananen bereits mehrere Male erhöht. Die aktuellen Mindestpreise finden Sie auf der Internetseite von Fairtrade International.     Die Nachbarn haben auch auf Bio umgestellt Dabei ist die Bananenbäuerin froh, dass ihre Nachbarn ebenfalls auf Bioware umgestellt haben. Denn der organische Anbau besteht auf eine Pufferzone von 100 Metern zu konventionellen Feldern; wegen der dort regelmäßigen Luftsprüheinsätze mit Pestiziden. Auf der Biofinca wird nur mit registrierten, organischen Mitteln gegen Schädlinge wie den gefährlichen Blattpilz Sigatoka gesprüht. María Inés Cada und ihre rund 60 Mitstreiter haben sich zur "Asociación de Trabajadores Autónomos de Primavera" zusammen geschlossen. Die Fincas der "Autonomen Landarbeiter" messen nur zwischen zwei und zehn Hektar. Doch gemeinsam koordinieren die Genossenschaftler den Transport und die Einschiffung nach Hamburg, bislang noch über eine lokale Exportagentur. Die Bauern verdienen rund 60 Prozent mehr Der Faire Handel kommt auch den Arbeitern der Fincas direkt zu Gute. Die Männer wie der 21-jährige Daniel Alvarado haben Langzeitverträge bei María Inés, verdienen mit 80 Dollar pro Woche etwa 60 Prozent mehr als im konventionellen Bereich, zuzüglich Transport und Verpflegung. Ohne sich dem Pestizidregen auszusetzen - sozialversichert und mit Gesundheitsfürsorge. Einmal in der Woche treffen sich die Kleinbauern in ihrem Büro in Machala, der Hauptstadt der Bananenprovinz El Oro. Dort wird darüber diskutiert und entschieden, für welche Projekte die gemeinschaftliche Fairtrade-Prämie von 1 Dollar pro Kiste Bananen eingesetzt werden soll. Dabei handelt es sich beispielsweise um Schulprogramme für ihre Kinder, die Düngerbeschaffung oder Kleinkredite. "Unser wichtigstes Ziel ist es", so María Inés, "dass wir künftig direkt exportieren, dass wir die Arbeit zwischen der Finca und dem Kühlschiff selbst in die Hand nehmen." Von Peter Korneffel Fairer Handel mit Baumwolle Ein Gewinn für alle Auf der ganzen Welt sind etwa 100 Millionen Haushalte in 70 Ländern an der Produktion von Baumwolle beteiligt. Baumwolle ist besonders für die Menschen in West- und Zentralafrika, in Indien, Pakistan und Zentralasien eine wichtige Einnahmequelle. Baumwolle wird zu einem großen Teil im globalen Süden angebaut. Der Baumwollpreis wird allerdings durch Subventionen der nördlichen Produktionsländer künstlich tiefgehalten – zum Nachteil der Produzenten im Süden, die keine Subventionen bekommen. Fairtrade-Textilstandard In Zukunft sollen auch die Näherinnen von Fairtrade profitieren. Neuer Standard auf den Weg gebracht Seit der Einführung von Fairtrade-Baumwolle in 2005 beschäftigt Fairtrade sich mit der Frage, wie man den Fairtrade-Ansatz auf die gesamte Wertschöpfungskette von Textilien ausweiten könnte. Im Rahmen verschiedener Pilotprojekte und unter der Beteiligung von Industrie und anderen Nichtregierungs organisationen wurden unterschiedliche Ansätze untersucht. Die Ergebnisse aus diesen Projekten und auch der überarbeitete Standard für Arbeiterinnen und Arbeiter bilden nun die Basis für die Erstellung eines Fairtrade-Textilstandards.     Fairtrade über die ganze Produktionskette Bisher fokussiert sich der Fairtrade-Ansatz auf die Baumwollbauern. Die Betriebe, die die Baumwolle weiterverarbeiten, müssen einen Nachweis erbringen, dass vor Ort die ILO-Kernarbeitsnormen eingehalten werden – dabei werden externe Nachweise anerkannt. Der Textilstandard wird einen Schritt weiter gehen: Er soll dazu führen, dass die Arbeiterinnen und Arbeiter in den Produktionsbetrieben ebenso wie die Bauernfamilien von Fairtrade profitieren. In Anlehnung an die neue Strategie für lohnabhängig Beschäftigte sollen – neben den Basisanforderungen, wie Arbeits- und Gesundheitsschutz – die Arbeiterinnen und Arbeiter innerhalb der Produktionskette gestärkt werden und ein Zeitplan zum Erreichen existenzsichernder Löhne erstellt werden. Aktueller Stand - Schritt für Schritt zum Fairtrade-Standard Im Moment ist Fairtrade International dabei den neuen Standard für die komplette Wertschöpfungskette zu entwickeln, so dass nicht nur die Baumwollproduktion, sondern die gesamte Produktionskette nach Fairtrade-Kriterien ablaufen wird. Den ersten Schritt zur Standardentwicklung, das so genannte "Project assignment", können Sie auf der Website von Fairtrade International nachlesen. Welche Schritte generell notwendig sind, um einen neuen Standard zu entwickeln, finden Sie ebenfalls dort auf der Website oder auch auf unserer Seite in der Rubrik "Über Fairtrade".  Fairtrade International plant, 2014 den Standard zu entwickeln und ihn unter breiter Beteiligung der Textilindustrie 2015 zu implementieren. Erweiterung des Fairtrade-Baumwolle-Standards In Zukunft sollen nicht nur Baumwollbauern von den Fairtrade-Standards profitieren. Auch Textilarbeiter sollen profitieren 2004 hat Fairtrade International Fairtrade-Standards für Baumwolle eingeführt. Fairtrade International hat schon zum Start von Fairtrade-Baumwolle ein Textil-Projekt ins Leben gerufen. Mit dem Projekt sollte erarbeitet werden, wie der Fairtrade-Standard erweitert werden kann, so dass auch Arbeiterinnen und Arbeiter innerhalb der Textilproduktion von Fairtrade profitieren. Im Rahmen des Projekts wurden fünf Pilotprojekte durchgeführt, die unterschiedliche Ansätze verfolgen. Die Ergebnisse der Projekte sollten zeigen, welcher der Ansätze funktioniert oder ob zum Beispiel eine Kombination aus verschiedenen Projekten die beste Lösung für die Erweiterung des Fairtrade-Baumwoll-Standards wäre. Fairtrade International arbeitete mit wichtigen Akteuren der Textilindustrie, Arbeitnehmerrechten und des Fairtrade Systems zusammen, um nach Mitteln und Standards zu suchen, durch die Textilarbeiterinnen und -arbeiter ein besseres Einkommen, mehr Sicherheit am Arbeitsplatz und mehr Wahlmöglichkeiten in ihrem Leben haben erreichen könnten. Lesen Sie unseren Bericht über die fünf Pilotprojekte, deren Ergebnisse unter anderem die Basis für den neuen Fairtrade-Textilstandard bilden werden. 1. "Third Party Verification" Für die Arbeiterinnen und Arbeiter in der Fairtrade-Textilproduktion sollen existenzsichernde Löhne sichergestellt werden. Verifizierung durch Dritte Das Pilotprojekt wird von Max Havelaar Schweiz  gemeinsam mit der Fair Wear Foundation  (FWF) und Max Havelaar Niederlande durchgeführt. Im Rahmen des Projekts wird geprüft, inwiefern die Arbeits- und Lebensbedingungen von Arbeiterinnen und Arbeitern entlang der Produktionskette verbessert werden können, wenn ein externer Dritter Gutachter (in dem Fall die FWF) die Prüfung über die Einhaltung der Sozialstandards übernimmt.  Die FWF wird die Löhne der Arbeiterinnen und Arbeiter überprüfen und mit den aktuell vorgeschriebenen gesetzlichen Mindestlöhnen und definierten existenzsichernden Löhnen vergleichen. Dadurch soll festgestellt werden, inwiefern es möglich ist, existenzsichernde Löhne für Arbeiterinnen und Arbeiter durch die Fairtrade-Standards sicher zu stellen und wie die Zertifizierung durch eine Multi-Stakeholder-Initiative in die Fairtrade-Textilproduktionskette integriert werden kann. Beschreibung: In Ergänzung zu der schweizerische Marke Switcher und ihrem Partner Prem Durai, treten zwei weitere Teilnehmer dem Projekt bei: Der erste ist Nudie Jeans und ihr Lieferant in Indien, das vertikal integrierte Unternehmen Armstrong Knitting Mills in Tirupur. Der zweite ist die holländische Marke Charlie & Mary, ein Mitglied von "Stitching Clean & Unique" (einer Green-Fashion-Community) und über die Schalproduktion mit ihrem Projekt in Nordindien verbunden. In den Einrichtungen dieser Firmen werden Bilanzprüfungen durchgeführt. Dies gilt für alle Etappen der Wertschöpfungskette, die mit Fairtrade-zertifizierter Baumwolle in Berührung kommen (Entkörnung, Spinnen, Stricken/Weben, Färben, Druck, CMT  und Fertigbearbeitung). Diese Bilanzprüfungen basieren auf der FWF Prüfungsmethodik. Damit möchte Fairtrade herausfinden, wie unabhängige Standards zu einer Verbesserung der Regelkonformität entlang der Wertschöpfungskette für Textilien beitragen können. FWF und Fairtrade International haben direkt mit den Herstellern über ihre Bedürfnisse und Herausforderungen wie Arbeitskräftemangel, ein Mangel an nachhaltigen Einkaufspraktiken und die Schließung der Färberei in Tirupur wegen Umweltverschmutzung gesprochen. 2. "Develepment & Empowerment of Textile Workers" Arbeiterinnen und Arbeiter sollen sich weiterentwickeln können. Stärkung und Weiterentwicklung Dieses Projekt wird von der Fairtrade Foundation UK durchgeführt und konzentriert sich auf Produktionsketten in Indien. Ziel des Projektes ist es zu ermitteln, wie Fairtrade in Zukunft auch Arbeiterinnen und Arbeiter innerhalb der Produktionskette stärken kann. Dabei wird der Fokus auf die Endproduktion und Fertigung gelegt – bei Kleidung spricht man von "CMT" (cut, make and trim). Zum Einsatz soll ein Model kommen, das es ermöglicht, dass sich die Arbeiterinnen und Arbeiter weiterentwickeln und ihre Position und Gemeinschaft gestärkt wird. Dabei wird ermittelt welche Auswirkungen der Erhalt einer Fairtrade-Prämie hat.   Beschreibung: Die Fairtrade Foundation UK  forscht zusammen mit TRAID (Textile Recycling for Aid and International Development), eine Organisation die das Projekt mit finanziert, und Fairtrade International an einem Ansatz zur Entwicklung und Stärkung von Textilarbeiterinnen und -arbeitern. Die drei Organisationen besuchten im Mai 2011 die Bekleidungshersteller Armstrong Knitting Mills und Armstrong Spinning Mills, Jupiter Knitting und Hero Fashion in Tirupur in Indien, genauso wie die dazugehörigen UK-Vertriebspartner Pants to Poverty und Tesco. Sie führten Gespräche mit der Geschäftsführung und den Angestellten, um die Ziele und operativen Richtungen des Pilotprojekts vorzustellen. Außerdem veranstaltete Fairtrade International eine Konferenz für lokale Gewerkschaften, an der Repräsentanten der Textile Workers‘ Federation of India (HMS) und Interessensvertretern für Social Compliance und Arbeitnehmerrechte – SAVE und CARE – teilnahmen. Die Konferenz wurde als Plattform genutzt, um weiter über die Ziele des Textilprojekts in der Textilindustrie zu diskutieren. 3. "Fairtrade Framework for Developing Possible Standards" Für die Textilproduktion sollen Fairtrade-Standards eingeführt werden. Entwicklung eines Textil-Standards Gemeinsam mit der südafrikanischen Organisation SACTWU (Southern African Clothing and Textile Workers’ Union) führen Fairtrade Interantional und Fairtrade Label Südafrika dieses Projekt durch. Dabei werden Textilfabriken identifiziert, die gewerkschaftlich organisiert sind und/oder bei denen die Arbeiterinnen und Arbeiter Teilhaber/Teilhaberinnen an der Fabrik sind. So soll eine rein afrikanische Lieferkette aufgebaut werden, mit Fairtrade-Baumwolle aus Afrika, aus der in Textilunternehmen in Kapstadt fertige Kleidungsstücken produziert werden. Das Projekt dient dazu um zu prüfen welche Schritte getan werden müssen, um einen Fairtrade-Standard für Textilien zu entwickeln. Gewerkschaften und Arbeitnehmer-NGOs werden helfen die Ergebnisse zu bewerten. Besonderes Augenmerk liegt darauf zu erfahren, wie ein existenzsichernder Lohn berechnet werden kann. Das Projekt wird auch auf die Weiterentwicklung der Hired Labour Standards (für Beschäftigte auf Plantagen) Einfluss haben. Beschreibung: Fairtrade Label Südafrika ist eine Partnerschaft mit der Marke Keedo und ihren Lieferanten eingegangen, um mit einer Wertschöpfungskette zu arbeiten, deren einzelnen Stationen von der Southern African Clothing and Textile Workers‘ Union (SACTWU) gewerkschaftlich organisiert sind. Vor Ort wurde damit begonnen, nach Anforderungen für ein Rahmenwerk für einen Fairtrade-Standard für Textilien zu forschen. Das Projekt basiert auf der Machbarkeitsstudie des SACTWU Forschungsinstituts über die Verarbeitung von Fairtrade-zertifizierter Baumwolle in Wertschöpfungsketten in Südafrika. Fairtrade International hat zusammen mit SALRI und dem Projektpartner Sandra Kruger & Associates die Standorte besucht und vom 27. Juni bis 9.Juli 2011 in Kapstadt, Durban, Pinetown, Petermaritzburg, Makateni und Vaalharts Beratungen abgehalten. 4. "Fairtrade-Premium Benefit and Social Investment" Den Arbeiterinnen und Arbeitern in Textilfabriken soll eine Fairtrade-Prämie ausgezahlt werden. Investition im sozialen Bereich Das Pilotprojekt "Fair Trade Certified™ Apparel & Lines" von Fair Trade USA  prüft ob es möglich ist eine Fairtrade-Prämie an Arbeiterinnen und Arbeiter innerhalb der Produktion von Textilien zu zahlen und welche Auswirkungen die Prämie hätte. Die Fairtrade-Prämie kann von den Arbeiterinnen und Arbeiter für die Finanzierung von Gemeinschaftsprojekten verwendet werden, die die Lebens- und Arbeitsbedingungen verbessern. Sie kann aber auch zusätzlich zum Lohn ausgezahlt werden. Das Projekt stellt die Ergebnisse in den Fabriken und den Kooperativen heraus. Fairtrade International arbeitet dabei eng mit Fair Trade USA zusammen um von den Ergebnissen zu lernen.   Beschreibung: Fair Trade USA (früher TransFair USA) führt seine Arbeit an dem Fair Trade Certified™ Apparal & Linens Pilotprojekt weiter. Fair Trade USA kontrolliert gemeinsam mit den Projektpartnern die Projektfortschritte in den Bereichen: Stärkung des Bewusstseins über Arbeitnehmerrechten und Fairtrade-Prinzipien bei der Geschäftsführung und den Arbeiterinnen und Arbeitern; Aufbau besserer Arbeits- und Lebensbedingungen für die Textilarbeiterinnen und -arbeiter (Mehr über die verschiedenen Produzentenorganisationen erfahren Sie unter: www.transfairusa.org/certification/get-certified). Unter den Projektpartnern befinden sich Social Accountability International  (SAI) und Social Accountability Accreditation Services (SASS) genauso wie einige amerikanische Modemarken (zum Beispiel Maggie’s Organics und prAna) und Repräsentaten verschiedener Interessenvertretungen (wie zum Beispiel von Catholic Relief Services, ASK India und Coverto). 5. "Improvement in Fairtrade Certified Cotton Standard" Produktion, Sicherheit und die ökologischen Auswirkungen der Baumwollproduktion sollen verbessert werden Verbesserung des Baumwolle-Standards Fairtrade International prüft und überarbeitet die bisherige Regelung, die besagt, dass alle Beteiligten der Produktionskette einen Nachweis über die Einhaltung der ILO-Kernarbeitsnormen erbringen müssen. Dies ist in den Standards unter Paragraph 10  zu finden. Dabei soll herausgefunden werden, wie dieser Nachweis am besten erbracht werden kann. So soll der Fairtrade-Baumwoll-Standard verbessert werden. Dabei wird eine Studie durchgeführt, die die verschiedenen Nachweise vergleicht und bewertet. So soll gezeigt werden, welcher Nachweis am meisten dazu beiträgt, die Bedingungen von Produktion, Sicherheit und ökologischen Auswirkungen für die Arbeiterinnen und Arbeiter zu verbessern. Dabei werden die Nachweise zudem mit dem GOTS  (Global Organic Textil Standard) verglichen, so dass hier eine Anpassung und Harmonisierung erfolgen könnte. Bei der Verbesserung des Fairtrade-Baumwolle-Standards sollen auch die Ergebnisse der anderen Pilotprojekte mit berücksichtigt werden. Beschreibung: Fairtrade International hat Spezialisten für ökologische Textilien und sozialer Regelkonformität zu Beratungsgesprächen eingeladen. Diese Gespräche begannen am 12. Juli 2011 und werden sich hauptsächlich mit den Empfehlungen der zwei von FLO in Auftrag gegebenen Studien über die Verbesserung der derzeitigen Fairtrade Interim-Standard Methode (Abschnitt 10 des "Produktspezifischen Standard für Baumwolle") beschäftigen. Mit Hilfe der Studien wird die Auswirkung der aktuellen Indikatoren, die Textilfirmen nutzen können um zu zeigen, dass sie Arbeitnehmerrechte einhalten, überprüft. Fairtrade-Baumwolle aus Burkina Faso In Burkina Faso profitieren besonders Frauen vom Fairen Handel mit Baumwolle. Eine Chance für Frauen Als Yonli Malata noch ein Kind war, hat sie sich gewünscht möglichst lange zur Schule gehen zu können, um später einmal ein gutes Leben zu führen. Yonli konnte ihren Traum verwirklichen und gehört heute zu den wenigen Frauen in Burkina Faso, die ihre eigene Baumwolle anbauen und zudem die französische Sprache sprechen, schreiben und lesen können. "Mein Mann hat mich dabei unterstützt Französisch zu lernen und mich für einen Sprachkurs angemeldet", sagt Yonli. Das ist keines Wegs selbstverständlich, denn in den meisten Baumwollgruppen können nur eine Hand voll Menschen in ihrer eigenen Sprache Lesen und Schreiben. Und in Burkina Faso gibt es über 60 verschiedene Sprachen und zusätzlich viele verschiedene Dialekte. Die Baumwoll-Organisation Yanduama Yonli gehört zur Baumwollgruppe "Yanduama" in Komadougou, im Osten von Burkina Faso. Die Gruppe wurde 2004 gegründet. Anfangs waren es nur 13 Mitglieder, die Fairtrade-Bio-Baumwolle angebaut haben. Heute sind es bereits 113 Mitglieder, unter denen sich 19 Frauen befinden. Immer mehr Bauern möchten Fairtrade-Bio-Baumwolle anbauen, besonders aufgrund der Gesundheits- und Umweltaspekte. Durch Fairtrade und Bio konnten die Bauern ihre Lebensstandards deutlich verbessern. Sie verdienen mehr Geld und konnten so in die Infrastruktur der Dörfer investieren. Zusammen mit ihren fünf Kindern wohnt die Familie Malata etwas abseits des Dorfes, direkt bei den Baumwollfeldern. Ein schmaler Fußweg führt durch Mais- und Baumwollfelder zu dem kleinen Hof, der von einer Lehmmauer umfasst wird. Vor dem Eingang treffen Besucher zuerst auf zwei große quadratische Kompostanlagen. Dort produzieren die Malatas ihren eigenen Dünger für die nächste Ernte. "Mein Feld, auf dem ich meine Bio-Baumwolle anbaue, liegt hinter dem Hof", sagt Yonli. Auch sie hat neben ihrem Feld eine eigene Kompostanlage für ihren Dünger angelegt.     Bio und Fairtrade stärken Frauen in Burkina Faso Erst der Bio-Anbau hat es vielen Frauen ermöglicht, ihr eigenes Einkommen zu erwirtschaften. Beim konventionellen Anbau müssen die Bauern viel Geld für Pestizide ausgeben. Geld, das sie nicht besitzen und daher einen Kredit bei der Bank aufnehmen müssen. Da Frauen in Burkina Faso kein eigenes Land besitzen dürfen, wird es ihnen nicht erlaubt einen Kredit aufzunehmen. So war es unmöglich für eine Frau wie Yonli, auf eigenen Füßen zu stehen. Yonlis Mann hat ein Zertifikat im Bereich Agrarwirtschaft erworben. Mit der Technik und dem Wissen, die in dem Seminar vermittelt wurden, konnten die Malats auf ihren Hof einen eigenen Wasserspeicher anlegen, der in der Regenzeit das kostbare Wasser sammelt. So konnten sie auf dem Hof einen kleinen Garten anlegen und bewässern, in dem nun Papayabäume und Gemüse wachsen. Seit knapp vier Jahren baut Yonli ihre eigene Bio-Baumwolle an, die sie zu Fairtrade-Bedingungen verkauft. Davor hat Yonli auch Erdnüsse angebaut, aber der Erlös war lange nicht so hoch, wie der, den sie mit der Baumwolle erzielt. "Ich bin sehr froh, dass ich nie wieder konventionelle Baumwolle anbauen muss. Ich habe nur ein einziges Mal mit konventioneller Baumwolle zu tun gehabt, als ich meinem Mann bei der Ernte geholfen habe", sagt Yonli. Bio-Baumwolle sei viel besser für die Gesundheit - für sie und für ihre Familie."Ohne den Einsatz der Pestizide wird auch der Boden nicht unfruchtbar und speichert mehr Wasser", so Yonli. Auch die Kinder der Bauern profitieren vom Fairen Handel Yonli ist stolz auf ihr eigenes Einkommen und wenn sie erzählt, wofür sie den Mehrerlös verwendet, dann macht sie dies mit einem breiten Lächeln:  "Mit dem Geld, was ich durch den Bio-Anbau dazuverdiene, kaufen ich Teller und Töpfe, damit ich meiner Familie ein gutes Essen kochen kann. Außerdem kaufe ich auch Schulhefte für meine Kinder." Für die 100 Kilo Baumwolle, die sie auf dem Viertel Hektar anbaut, bekommt sie umgerechnet 42 Euro pro Ernte. Das klingt nicht viel, aber für Yonli und ihre Familie zählt jeder zusätzliche Cent. Sie möchte es ihren Kindern ermöglichen, dass auch sie so lange es geht zur Schule gehen können um dort Lesen, Schreiben und Französisch zu lernen. Neben einem Festpreis von 41 Cent pro Kilo Bio-Baumwolle schreiben die Fairtrade-Standards auch die Bezahlung einer Fairtrade-Prämie von 5 Cent pro Kilo Baumwolle vor. Die Fairtrade-Prämie wird von der Gruppe gemeinschaftlich verwaltet und hat auch in Komadougou dazu geführt, dass sich die Lebensbedingungen der Baumwollbauern verbessert haben. Die Bauern von Yanduanma konnten bereits eine Kantine für die Schule und die Reparatur einer Wasserpumpe mit Hilfe der Fairtrade-Gelder finanzieren. Ideen für neue Projekte gibt es genug: Als nächstes soll eine Geburtenstation eingerichtet werden, damit schwangere Frauen ihre Babys sicherer zur Welt zu bringen können. Im Moment müssen sie, um ins nähst gelegene Krankenhaus zu kommen, einen Tages-Fußmarsch zurücklegen - hochschwanger ist dies für die Frauen aber nicht möglich. Wer keinen Eselskarren besitzt, muss sein Kind dann ohne fremde Hilfe zur Welt bringen. Fairtrade-Standards Spielregeln für den Fairen Handel mit Baumwolle Die Fairtrade-Standards für Baumwolle gelten nur für Kleinbauernorganisationen und Vertragsbauern. Durch Fairtrade wird das Leben der Baumwoll-Bauernfamilien nachhaltig verbessert. Der Faire Handel gibt den Bauern und Bäuerinnen die Sicherheit, dass sie Ihre Baumwolle zu einem festen Mindestpreis verkaufen können, der ihnen hilft, die Kosten einer nachhaltigen Produktion zu decken. Die Kooperativen erhalten außerdem eine Prämie, die sie in Gemeinschaftsprojekte investieren können: wie zum Beispiel den Bau einer Schule oder eines Brunnens. Textilien aus Fairtrade-Baumwolle müssen nach den Fairtrade-Standards produziert werden. Fairtrade-Produzentenkooperationen sind meist kleine Familienbetriebe, die sich in Kooperativen zusammenschließen oder Organisationen die den Bauern und Bäuerinnen gehören und die demokratisch geführt werden. Die einzige Ausnahme besteht in Indien und Pakistan: Dort gibt es einige Bauern-Gemeinschaften, die nicht in Kooperativen organisiert sind. Sie geben ihre Baumwolle weiter an ein Unternehmen, das die Baumwolle für sie weiterverkauft und das sich ebenfalls an die Fairtrade-Standards halten muss. Dieses Unternehmen ist dafür verantwortlich den Mehrerlös, der durch den Verkauf der Fairtrade-Baumwolle erzielt wurde, an die Bauern und Bäuerinnen weiterzugeben.      Die wichtigsten Punkte der Fairtrade-Standards sind: Der Fairtrade-Mindestpreis hilft den Bauern die Kosten einer nachhaltigen Produktion zu decken. Er richtet sich nach den verschiedenen Baumwoll-Qualitäten und Anbauregionen. Wenn der lokale Marktpreis über dem Fairtrade-Mindestpreis liegt, muss der höhere Preis bezahlt werden. Der Fairtrade-Mindestpreis für Bio-Baumwolle ist höher, als der für konventionell angebaute Baumwolle. Zusätzlich zum Fairtrade-Mindestpreis muss der Käufer eine Fairtrade-Prämie von 5 US Cent pro Kilo Fairtrade-Baumwolle bezahlen. Die Produzenten müssen diese Prämie für Gemeinschaftsprojekte verwenden: so wie zum Beispiel in Bildungs-, Gesundheits- oder Infrastrukturprojekte. Oder auch in Kredite für die Bauernfamilien. Umweltstandards verbieten den Einsatz von Agrochemikalien und schreiben den Bauern und Bäuerinnen vor, dabei nachhaltig zu produzieren. Die Produzenten erhalten auf Wunsch eine Vorfinanzierung der Ernte von 60 Prozent des Vertragspreises. Fairtrade-Standards für Baumwolle machen auch Vorgaben für die Weiterverarbeitung Von alle Beteiligten der weiteren Lieferkette wird ein Nachweis über die Einhaltung der ILO-Kernarbeitsnormen verlangt. Das gilt für alle Schritte der Weiterverarbeitung wie Entkernung, Spinnen, Färben, Stricken, Weben, Konfektionieren. Ist kein Nachweis vorhanden, übernimmt FLO-CERT die Überprüfung. Preiskampf am Saft-Markt Die Produktion von Orangensaft liegt klar in den Händen weniger multinationaler Unternehmen, die den Markt kontrollieren und die Preise diktieren. Die Erwerbsfähigkeit von Kleinbauern wird dadurch deutlich gemindert. Sie können am internationalen Markt nicht mit den großen Konzernen konkurrieren und viele Familienbetriebe überleben diesen Konkurrenzkampf nicht.  Da die Marktpreise in den letzten Jahren stark gesunken sind, kämpfen viele Produzenten, die Saft-Früchte anbauen, mit großen Schwierigkeiten. Die Preise für Orangen zum Bespiel sind so niedrig, dass Kleinbauern und mittlere Betriebe mit dem Erlös nicht einmal ihre Produktionskosten decken können. Gleiche Chancen für Frauen und Männer Fairtrade ermöglicht es dass die Arbeitsbedingungen weiter verbessert werden können. Fairtrade ermöglicht neue Projekte! Mahmoud Wesam ist Stellvertretender Geschäftsführer der Kooperative Magrabi in Noubaria, Ägypten. Die Kooperative umfasst ca. 3.700 ha, verteilt auf sechs Farmen. Sie liegt zwischen Kairo und Alexandria und beschäftigt neben den 4.000 festangestellten Mitarbeitern auch ca. 3.000 Saisonkräfte. „Unser Ziel ist es nicht nur, die Lebensbedingungen unserer Arbeiter zu verbessern. Wir möchten auch die Gegebenheiten unserer Region positiv verändern.“ Schon vor der Zertifizierung durch Fairtrade bestand ein bedeutendes Ziel der Kooperative darin, ihren Arbeitskräften Chancen und Perspektiven zu bieten. So gab es in Magrabi bereits ein kleines Krankenhaus, eine Kindertagesstätte und einen Sportverein. Mahmoud Wesam weiß aus Erfahrung: „Weil wir uns um unsere Mitarbeiter kümmern, bringen sie uns große Loyalität entgegen. Das führt zu einer qualitativ besseren Produktion und zu höheren Erträgen.“  Der Sprung zu sehr guten Arbeitsbedingungen „Die Fairtrade-Zertifizierung ermöglichte unserer Kooperative den Sprung von guten zu sehr guten Arbeits- und Produktionsbedingungen.“ Inzwischen konnte die Kooperative die Klinik sogar so weit ausbauen, dass kleinere Operationen vor Ort möglich sind. In der Klinik werden nicht nur Magrabi-Mitarbeiter behandelt, hier erhalten die Bewohner der gesamten Umgebung Noubarias medizinische Unterstützung. Vier Krankenschwestern ermöglichen Behandlungen rund um die Uhr. Links zum Thema: Standards - Kleinbauern Standards - Plantagen Fairtrade-Kooperativen Fairtrade-Partnerfirmen Rückverfolgung & Mengenausgleich Besonders wichtig ist der neue, durch Fairtrade-Prämien angeschaffte Krankenwagen, der Patienten schnell und sicher zur Kooperative oder auch in das nächstgelegene Krankenhaus transportiert. Nicht nur die Gesundheit der Menschen liegt der Kooperative am Herzen. „Wir möchten Männern und Frauen gleichberechtigte Chancen bieten“ sagt Mahmoud Wesam. Durch die Erweiterung der  Kindertagesstätte sind immer mehr Frauen in der Lage, einer Lohnarbeit nachzugehen und so ihre Familien zu unterstützen. Dank der Fairtrade-Prämie verbesserten sich auch die Aus- und Weiterbildungsmöglichkeiten für Mitarbeiter und Bewohner der Region. „Wir sind nun in der glücklichen Situation, über Unterrichtsräume zu verfügen. Der Kauf von Fairtrade-Produkten kommt direkt den Produzenten zu Gute Mit Lese- und Schreibkursen bekämpfen wir den Analphabetismus in unserer Region effektiv, denn die Kurse stehen nicht nur unseren Mitarbeitern sondern allen Interessierten aus der Umgebung offen. Mittlerweile haben schon über 300 Menschen erfolgreich am Unterricht teilgenommen und die Zahl der Anmeldungen steigt täglich.“ „Durch das Fairtrade-Programm war und ist es uns möglich, die Gesellschaft vor Ort in positivem Sinne zu verändern. Der Kauf von Waren mit dem Fairtrade-Siegel hat einen direkten Einfluss auf die Lebensbedingungen der Produzenten und verbessert langfristig auch die Situation der gesamten Region“, meint der stellvertretende Geschäftsführer. Fairer Handel mit Blumen Fairtrade schützt die Rechte von Beschäftigten auf Blumenfarmen und stärkt sie langfristig. Bessere Bedingungen für Arbeiterinnen Blumen gelten in Deutschland als allseits beliebtes Geschenk. An manchen Tagen erreicht die Nachfrage besondere Höhepunkte: Rund um den Muttertag, Valentinstag und zu Weihnachten erzielt der Blumenfachhandel ein Viertel seines gesamten Jahresumsatzes. Acht Millionen Rosen werden allein zu Muttertag verschenkt. Trotzdem sind die Arbeitsbedinungen häufig alles andere als rosig. Niedrige Löhne, mangelnder Arbeits- und Gesundheitsschutz und Geschlechtsdiskriminierung sind die Probleme, mit denen die meisten Beschäftigten in der Blumenindustrie zu kämpfen haben. Fairtrade bietet den Menschen einen Ausweg aus der Misere. Portrait der Rosenarbeiterin Ann Chepkirui Rotich Ann arbeitet auf der Blumenfarm "Chemirei" in Kenia. Fairtrade in Kenia „Meine Kinder können dank Fairtrade in die Schule gehen und erhalten eine gute Ausbildung“, sagt Ann Chepkirui Rotich, die seit zehn Jahren als Rosenpackerin auf der Fairtrade-zertifizierten Rosenfarm Chemirei im kenianischen Kericho arbeitet." Ann ist 38 Jahre alt und hat vier Kinder. Die drei Jüngeren besuchen die auf der Farm ansässige Grundschule, die mit Fairtrade-Geldern mit aufgebaut und ausgebaut wurde. Die älteste Tochter geht auf ein Internat. „Dies kann ich mir nur leisten, weil Fairtrade ein Teil der Gebühren mit finanziert“, sagt Ann. Als Mutter profitiert sie von den verbesserten Arbeitsbedingungen auf der Fairtrade-Farm. Geregelte Arbeitszeiten, Mittagspause, ein festes Gehalt sowie die Sicherheit auf der Plantage: "Ich erziehe meine Kinder alleine. Das ist in Kenia ein verbreitetes Problem. Manchmal ist das hart für uns Frauen: Wir tragen die Verantwortung für alles. Geld, Erziehung, Gesundheit. Natürlich gibt es Tage, an denen ich nicht mehr weiß, wie ich das schaffen soll. Das Gute ist: Hier auf der Farm geht es mir gut, ich kann für unser Leben aufkommen und über die Fairtrade-finanzierten Projekte haben meine Kinder eine bessere Zukunft“, sagt Ann. Ann´s Alltag auf der Rosenfarm Ann steht morgens um fünf Uhr auf, kocht Tee und weckt die Kinder. Während die drei frühstücken, bereitet sie schon das Mittagessen vor – Ugali, das kenianische Nationalgericht aus Maismehl. Ann ist stolz auf ihre saubere Hütte mit fließendem Wasser und besonders auf ihren kleinen Gemüsegarten nebenan, der die vierköpfige Familie mit Gemüse und Obst versorgt. Die Arbeitszeiten sind gewöhnlich zwischen 07:30 und 16:00 Uhr. In der Mittagspause geht sie nach Hause, um mit ihren Kindern Mittag zu essen. Nach der Nachmittagsschicht trifft sie sich mit Freundinnen im Gemeinschaftshaus – zum Einkaufen, Erzählen oder einfach nur Fernsehen. „Wir müssen die Arbeiterinnen noch stärker in der Sicherung ihrer Grundversorgung unterstützen, daher sind die Ausbildungskurse, wie beispielsweise zur Gärtnerin, Frisörin, Fahrerin oder Näherin sehr wichtig“, erklärt  John Mburu. Er arbeitet seit drei Jahren mit den Blumenarbeitern auf den Fairtrade zertifizierten Farmen zusammen und berät und unterstützt sie bei der Wahl ihrer Projekte. „Noch kann eine Krankheit oder ein Unglück die positive Entwicklung für jede einzelne Familie bedrohen, daher müssen wir die Arbeiter durch Bildung stärken.“ Über 2.600 Angestellte arbeiten auf der Chimirei Blumenfarm. Die Chimirei Blumenfarm Die Chimirei Farm gehört zu den Farmen von Finlay Flowers, die sich zusammen über 99 Hektar erstrecken. Sie liegen im ostafrikanischen Hochland Kenias nahe der Stadt Kericho. Sie wurde 1989 gegründet und sie ist seit 2005 Fairtrade zertifiziert. Die Farm liegt auf 2.200 Metern Höhe im Kericho Distrikt, dem Teeanbaugebiet Kenias. Über 2.600 Angestellte arbeiten hier allein im Blumensektor. Die Fairtrade-Prämie ist hier in den vergangenen Jahren zum Beispiel in die Verbesserung des Gesundheitswesens vor Ort geflossen. Es gibt ein eigenes Krankenhaus sowie 21 Dorfkrankenschwestern. Der Bereich der Aus- und Weiterbildung genießt ebenfalls einen hohen Stellenwert: Sowohl in die Bildung der Angestellten als auch der Bevölkerung der Region wurden Gelder aus der Fairtrade-Prämie investiert. So wurden z.B. Fahrstunden, Näh- und Computerkurse angeboten.  Bessere Löhne dank Fairtrade Der monatliche Mindestlohn liegt bei etwa 3.000 Schilling (etwa 30 Euro). Bei Finlay Flowers erhalten die Arbeiterinnen und Arbeiter mindestens 4.800 Schilling (etwa 48 Euro). Je nach Tätigkeit sind die Löhne jedoch verschieden. Ann erhält monatlich 8750 Schilling (etwa 87 Euro).      Fairtrade fördert den Schutz der Umwelt Von den Geldern der Fairtrade-Prämie wurde ein Klärbecken errichtet, das die Abwässer filtert. Große Teile der Farm werden nicht kultiviert, so dass viel Raum für ursprüngliche Bepflanzung, Wasserreservate und Rückzugsgebiete für die Tierwelt erhalten bleiben. So wird die biologische Vielfalt in der Region gefördert. Bei Finley Flowers verzichtet man so gut wie möglich auf die Verwendung von Schädlingsbekämpfungsmitteln. Mit Nützlingen und natürlichen Fressfeinden werden Schädlinge bekämpft. So konnte der Einsatz von von Schädlingen. Wenn Rosen dennoch mit einem solchen Mittel behandelt werden müssen, darf für eine festgelegte Zeit niemand das Gewächshaus betreten. Diejenigen Arbeiterinnen und Arbeiter, die damit betraut sind, die Pflanzen mit Schädlingsbekämpfungsmitteln zu behandeln, tragen dabei Schutzkleidung und Atemmasken. Strenge Kontrollen sichern die Einhaltung der Fairtrade-Standards Ein wichtiges Element von Fairtrade ist die Glaubwürdigkeit des Systems. FLO-Cert ist die unabhängige Zertifizierungsgesellschaft, die nach der internationalen Norm ISO-65 akkreditiert ist und die Kontrollen vor Ort durchführt. Die ISO-65 Akkreditierung bestätigt, dass die Kontrollen unabhängig und transparent durchgeführt werden und dass dies durch eine dritte unabhängige Instanz kontrolliert wird. Caleb berichtet, wie eine solche Kontrolle funktioniert: „Vor einem Monat hatten wir hier eine Kontrolle. Die dauerte etwa eine Woche lang. Wir mussten den Inspekteuren viele Dokumente zeigen und es wurden viele Interviews mit zahlreichen unter-schiedlichen Komitees und Angestellten geführt. Die Inspektoren gingen rund und redeten den gan¬zen Tag mit allen möglichen Leuten auf der Farm.“ Anns Wünsche „Ich mag die Arbeit: Die Rosen duften wirklich herrlich“, sagt Ann. Sie möchte, dass ihre Kinder eine gute Bildung erhalten. Dadurch sieht sie gute Berufschancen für ihre Kinder. Für sich selber wünscht sie sich gesund und stark zu bleiben, um noch lange den Familienunterhalt sichern zu können. „Wer weiß“, sagt Ann, „ vielleicht werde ich demnächst auch einen Ausbildungskurs als Näherin machen. Dann hätte ich noch ein zweites Standbein.“